Zacarías
Capítulo 7
Consulta litúrgica: culto y justicia
El año cuarto del reinado de Darío, el cuatro del mes noveno, es decir, en noviembre, el Señor dirigió la palabra a Zacarías.
Betel-Saréser había enviado a ReguemMelec con su séquito a aplacar al Señor
y a consultar a los sacerdotes del templo del Señor Todopoderoso y a los profetas lo siguiente: –¿Debemos observar el quinto mes un día de duelo y abstinencia como lo venimos haciendo desde hace años?
El Señor Todopoderoso me dirigió la palabra:
–Di a la gente del campo y a los sacerdotes: Cuando estos setenta años ayunaban y hacían duelo los meses quinto y séptimo, ¿lo hacían en mi honor?
Cuando comen y beben, ¿no lo hacen en provecho propio?
Recuerden las palabras que proclamaba el Señor por medio de los antiguos profetas, cuando Jerusalén y los pueblos de su alrededor, el Negueb y la Sefela todavía estaban habitados.
El Señor dirigió la palabra al profeta Zacarías:
–Así dice el Señor Todopoderoso: Hagan justicia de verdad, que cada uno trate a su hermano con amor y misericordia,
no opriman a viudas, huérfanos, emigrantes y necesitados, que nadie piense en hacer maldades contra su prójimo.
Pero no hicieron caso, me dieron la espalda rebelándose, se taparon los oídos para no oír.
Endurecieron su corazón como el diamante y no escucharon la ley ni las palabras que el Señor Todopoderoso inspiraba a los antiguos profetas. Entonces el Señor Todopoderoso se indignó profundamente y dijo:
Como no escucharon cuando yo los llamaba, no los escucharé cuando me llamen.
Y los dispersaré por naciones extranjeras; a su espalda quedó la tierra devastada, sin vecinos ni caminantes. Así convirtieron una tierra envidiable en una desolación.

Comentarios
Estos dos últimos capítulos cierran la primera parte del libro de Zacarías.
En ellos encontramos varios puntos de contacto entre la profecía nueva, es decir, la que se desarrolla en la primera época del postexilio, y aquella que podría llamarse profecía clásica, la que se desarrolló antes del exilio. Por primera vez en Zacarías, encontramos una doctrina en materia de justicia social y otros aspectos que aún no habían aparecido, dado que su mensaje y su preocupación primaria fueron la reconstrucción del templo, la entronización ideal del sumo sacerdote y la coronación del «Germen» de Israel.
Consulta litúrgica: culto y justicia.
Recurriendo a la predicación de los profetas anteriores al destierro, Zacarías enseña la necesidad de otorgar un sentido de justicia también a las prácticas religiosas. Si no hay inclinación ni sensibilidad por los más débiles y excluidos de la sociedad, ninguna práctica religiosa sirve para nada, ni siquiera se debe hacer, y mucho menos en nombre del Señor. Rememorando la indiferencia de los habitantes de Jerusalén ante la prédica de los antiguos profetas (9-12), Zacarías prevé a esta nueva generación el rechazo del Señor a prácticas religiosas vacías y que castigan las injusticias (13ss).