1

Ocozías de Judá (841)  

Los habitantes de Jerusalén nombraron rey a su hijo menor, Ocozías, porque a los otros los había asesinado la banda que junto con los árabes había invadido el campamento. Así reinó Ocozías, hijo de Jorán de Judá.

2

 Tenía cuarenta y dos años cuando subió al trono y reinó en Jerusalén un año; su madre se llamaba Atalía y era hija de Omrí.

3

 También él imitó la conducta de la casa de Ajab, porque su madre lo incitaba al mal.

4

 Hizo lo que el Señor reprueba, igual que la casa de Ajab, ya que al morir su padre ellos fueron sus consejeros para su perdición.

5

 Por consejo suyo acompañó a Jorán, hijo de Ajab, rey de Israel, a luchar contra Jazael, rey de Siria, en Ramot de Galaad. Los sirios hirieron a Jorán

6

 y éste volvió a Yezrael para sanarse de las heridas que le habían infligido en Ramot, durante la batalla contra Jazael de Siria. Entonces Ocozías, hijo de Jorán, rey de Judá, bajó a Yezrael para visitar a Jorán, hijo de Ajab, que estaba enfermo.

7

 Con esta visita Dios provocó la ruina de Ocozías. Durante su estancia, salió con Jorán al encuentro de Jehú, hijo de Nimsí, al que había ungido el Señor para exterminar a la dinastía de Ajab.

8

 Y mientras Jehú hacía justicia en la dinastía de Ajab, encontró a las autoridades de Judá y a los parientes de Ocozías que estaban a su servicio y los mató.

9

 Después buscó a Ocozías; lo apresaron en Samaría, donde se había escondido, y se lo llevaron a Jehú, que lo mandó matar. Pero le dieron sepultura, pensando: Era hijo de Josafat, que sirvió al Señor de todo corazón. En la familia de Ocozías no quedó nadie capaz de reinar.

10

Lucha contra Atalía  

Cuando Atalía, madre de Ocozías, vio que su hijo había muerto, empezó a exterminar a toda la familia real de la casa de Judá.

11

 Pero cuando los hijos del rey estaban siendo asesinados, Josebá, hija del rey Jorán, esposa del sacerdote Yehoyadá y hermana de Ocozías, raptó a Joás, hijo de Ocozías, y lo escondió con su nodriza en el dormitorio; así se lo ocultó a Atalía, que no pudo matarlo.

12

 Estuvo escondido con ellas en el templo durante seis años, mientras en el país reinaba Atalía.

Comentarios

10:1 - 36:23

Los reyes de Judá hasta el exilio.

La última parte de la obra del cronista está dedicada a la historia del reino de Judá, desde Salomón hasta los tiempos del exilio, y elimina casi por completo toda referencia al reino del Norte. Para el cronista, el reino de Judá representará todo Israel. El criterio de valoración de cada rey será su fidelidad a Dios. Como modelos de esa fidelidad, destacan cuatro figuras ideales: Asá, Josafat, Josías y, sobre todo, Ezequías. Junto a los reyes aparecen los profetas, cuyo anuncio se condensa en advertencias e insistentes invitaciones a la fidelidad al Señor. En realidad, el cronista invita a la comunidad postexílica a buscar a Dios, a mantenerse fiel a Aquel que se ha mantenido fiel a su pueblo, a pesar de las dificultades.

22:1 - 22:9

Ocozías de Judá.

El cronista se basa en 2 Re 8,25-29. Ocozías estrechó vínculos con el reino del Norte y fue mal visto ante Dios. Todos los males proceden de ese reino, corrompido por el influjo fenicio. El parentesco, la alianza, los ejemplos y consejos pervierten también al rey de Judá (3-5). El capítulo finaliza con el crimen de Atalía y la pericia de Josebá, que permitió la continuidad del linaje de David al proteger a Joás (véase 2 Re 11,1-3).

22:10 - 23:21

Lucha contra Atalía.

El episodio de la muerte de Atalía sigue a 2 Re 11,1-20, con cambios significativos: la ejecución de la empresa es realizada por los sacerdotes, los levitas e incluso los cantores, no por soldados; la aceptación del nuevo rey Joás es unánime. El relato final de la reforma del sacerdote Yehoyadá (23,16-21) se presenta como una restauración de las instituciones davídicas.


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