2 Crónicas
Capítulo 11
Roboán de Judá (931-914)
Cuando Roboán llegó a Jerusalén, movilizó ciento ochenta mil soldados de Judá y Benjamín para luchar contra Israel y recuperar el reino.
Pero el Señor dirigió la palabra al profeta Semayas:
–Di a Roboán, hijo de Salomón, rey de Judá, y a todos los israelitas de Judá y Benjamín:
Así dice el Señor: No vayan a luchar contra sus hermanos; que cada cual se vuelva a su casa, porque esto ha sucedido por voluntad mía. Obedecieron a las palabras del Señor y desistieron de la campaña contra Jeroboán.
Roboán habitó en Jerusalén y construyó fortalezas en Judá.
Restauró Belén, Etán, Tecua,
Bet-Sur, Socó, Adulán,
Gat, Maresa, Zif,
Adoraym, Laquis, Azecá,
Sora, Ayalón y Hebrón, fortalezas de Judá y Benjamín.
Reforzó las fortalezas, puso en ellas comandantes y las proveyó de almacenes de víveres, aceite y vino.
Todas las ciudades tenían escudos y lanzas; estaban perfectamente armadas. Reinó en Judá y Benjamín.
Los sacerdotes y levitas de todo Israel acudían desde sus tierras para unirse a él;
los levitas abandonaron sus campos de pastoreo y posesiones para establecerse en Judá y Jerusalén, porque Jeroboán y sus hijos les habían prohibido ejercer el sacerdocio del Señor,
nombrando por su cuenta sacerdotes para los santuarios de los lugares altos, para los sátiros y para los terneros que había fabricado.
Tras ellos, israelitas de todas las tribus deseosos de servir al Señor, Dios de Israel, fueron a Jerusalén para ofrecer sacrificios al Señor, Dios de sus padres.
Consolidaron el reino de Judá e hicieron fuerte a Roboán, hijo de Salomón, durante tres años, tiempo en el que imitaron la conducta de David y Salomón.
Roboán se casó con Majalat, hija de Yerimot, hijo de David y de Abijaíl, hija de Eliab, de Jesé.
Le dio varios hijos: Yeús, Semarías y Zahan.
Después se casó con Maacá, hija de Absalón, que le dio a Abías, Atay, Zizá y Selomit.
Roboán quería a Maacá más que a todas sus otras mujeres y concubinas; tuvo dieciocho esposas y setenta concubinas y engendró veintiocho hijos y setenta hijas.
A Abías, hijo de Maacá, lo puso al frente de sus hermanos, escogiéndolo como sucesor.
Repartió prudentemente a sus hijos por todo el territorio de Judá y Benjamín y por todas las fortalezas, dándoles gran cantidad de víveres y procurándoles muchas mujeres.

Comentarios
Los reyes de Judá hasta el exilio.
La última parte de la obra del cronista está dedicada a la historia del reino de Judá, desde Salomón hasta los tiempos del exilio, y elimina casi por completo toda referencia al reino del Norte. Para el cronista, el reino de Judá representará todo Israel. El criterio de valoración de cada rey será su fidelidad a Dios. Como modelos de esa fidelidad, destacan cuatro figuras ideales: Asá, Josafat, Josías y, sobre todo, Ezequías. Junto a los reyes aparecen los profetas, cuyo anuncio se condensa en advertencias e insistentes invitaciones a la fidelidad al Señor. En realidad, el cronista invita a la comunidad postexílica a buscar a Dios, a mantenerse fiel a Aquel que se ha mantenido fiel a su pueblo, a pesar de las dificultades.
Roboán de Judá – Abías de Judá.
El reinado de Roboán sigue en 1 Re 12-14 en parte. Esta sección podría dividirse en tres grandes apartados: la fase positiva del reinado de Roboán (11), la fase negativa de su reinado (12) y el contraste con la fidelidad del reinado de Abías (13).
Fase positiva.
El reinado se introduce presentando a Roboán como fiel a la Palabra del Señor que le ordena no luchar contra Jeroboán. La lista de ciudades (5-12) es probablemente auténtica, aunque es muy seguro que las haya fortificado solo tras la invasión de Sisac, faraón de Egipto (12,1-12). Con el desplazamiento de sacerdotes y levitas (13-17), el autor quiere resaltar que el centro del culto se encuentra en Jerusalén y que los levitas fueron fieles al Templo desde el inicio.