DECIMOSEXTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MIÉRCOLES

LA BUENA TIERRA DE VIDA

Otras Celebraciones para este Día:

Ciclo del Leccionario: II

Introducción

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú plantas en nuestros corazones
la buena semilla de tu Palabra
y la riegas con tu gracia.
Te pedimos que el buen terreno de nuestros corazones
sea receptivo para cada palabra
que tú nos diriges en el Evangelio,
en los acontecimientos de la vida,
en cada persona buena que encontramos.
Ayúdanos a dar buena y rica cosecha
de integridad, compasión y amor,
por el poder de Jesucristo,
Hijo tuyo y Señor nuestro,
que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios, por los siglos de los siglos.

Primera Lectura

Jer 1,1.4-10

El llamado de Dios a Jeremías, fuerte y contundente salta hasta nuestros días a todos los cristianos, llamados también a la profecía. Dios también nos dice a nosotros hoy: “Yo pongo mis palabras en tus labios.”

1

Introducción

Palabras de Jeremías, hijo de Jelcías, de los sacerdotes residentes en Anatot, territorio de Benjamín.

4

Vocación de Jeremías 4El Señor me dirigió la palabra:

5

–Antes de formarte en el vientre te elegí, antes de salir del seno materno te consagré y te nombré profeta de los paganos.

6

Yo repuse: –¡Ay, Señor mío! Mira que no sé hablar, que soy un muchacho.

7

El Señor me contestó: –No digas que eres un muchacho: que a donde yo te envíe, irás; lo que yo te mande, lo dirás.

8

No les tengas miedo, que yo estoy contigo para librarte –oráculo del Señor–.

9

El Señor extendió la mano, me tocó la boca y me dijo: –Mira, yo pongo mis palabras en tu boca,

10

hoy te establezco sobre pueblos y reyes, para arrancar y arrasar, destruir y demoler, edificar y plantar.

Evangelio

Mt 13,1-9

Dios está buscando buena tierra para sembrar sus semillas de vida. ¿Tenemos corazones de piedra en los que nada crece? ¿O corazones abiertos a la Buena Noticia de la Salvación, pero tan cubiertos por malas hierbas que no nos deja tiempo para cultivar el crecimiento en nosotros de la vida y del amor de Dios? Pidamos en esta Eucaristía que sepamos dar buena y rica cosecha, como el profeta Jeremías.

1

Parábola del sembrador

Aquel día salió Jesús de casa y se sentó junto al lago.

2

Se reunió junto a él una gran multitud, así que él subió a una barca y se sentó, mientras la multitud estaba de pie en la orilla.

3

Les explicó muchas cosas con parábolas:
—Salió un sembrador a sembrar.

4

Al sembrar, unas semillas cayeron junto al camino, vinieron las aves y se las comieron.

5

Otras cayeron en terreno pedregoso con poca tierra. Al faltarles profundidad brotaron enseguida;

6

pero, al salir el sol se marchitaron, y como no tenían raíces se secaron.

7

Otras cayeron entre espinos: crecieron los espinos y las ahogaron.

8

Otras cayeron en tierra fértil y dieron fruto: unas cien, otras sesenta, otras treinta.

9

El que tenga oídos que escuche.

Oración de los Fieles

– Por los que esparcen la semilla de la Buena Nueva de Salvación –pastores y misioneros, catequistas y maestros–. Para que sigan con ilusión sembrando la semilla, aun cuando no vean cosecha todavía, roguemos al Señor.
– Por los labradores que siembran y plantan. Para que el Señor les regale buen tiempo y abundantes cosechas, y que nosotros les estemos agradecidos por su duro trabajo, roguemos al Señor.
– Por todos nosotros. Para que no permitamos que los afanes de la vida asfixien la palabra de Dios en nosotros, sino que nos abramos al mensaje de Dios y lo vivamos constantemente, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
La cosecha de nuestros campos
ha producido sus frutos
y aquí tenemos pan y vino
para traernos fuerza y alegría.
Que ellos se conviertan para nosotros
en el Cuerpo y la Sangre de Jesús, tu Hijo,
para que sigamos creciendo en la vida
que él nos trajo con su muerte y Resurrección,
hasta que estemos maduros
y dispuestos para tu cosecha.
Concédenoslo por Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Oh Dios, buen sembrador:
En esta eucaristía tu Hijo Jesús
sembró de nuevo en nosotros
la semilla de la Buena Noticia, del Evangelio.
No permitas que los afanes y preocupaciones de la vida
cubran de malas hierbas tus buenos dones,
ni que estrangulen tu vida en nosotros.
Danos la gracia de que cada uno de nosotros
y todos los miembros de tu Iglesia
seamos buena tierra en la que crezca
todo lo que tú has plantado,
para que, cuando camines por tu campo,
puedas sonreír satisfecho
ante la promesa de una rica cosecha,
a causa de Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: El evangelio de hoy nos ha dicho: “Un sembrador salió a sembrar”. ¿En qué clase de tierra dejamos caer la semilla en nosotros? Seguramente a veces nuestra tierra es receptiva y está dispuesta, pero otras veces lo está menos. Que la palabra de Dios no permanezca nunca sin respuesta en nosotros. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

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