DECIMOSEXTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MARTES

LOS PARIENTES DE JESÚS

Ciclo del Leccionario: II

Introducción

Oración Colecta
Oh Dios, Padre de todos:
Tú nos conoces y nos amas.
Pase lo que nos pase,
estamos en tus manos.
A dondequiera que nos lleves,
tú sabes a dónde quieres que lleguemos.
Te pedimos fe y confianza.
Haz que tu voluntad sea nuestra voluntad,
para que nos conduzcas a tu casa
bajo la guía de aquel que cumplió siempre tu voluntad
en todo lo que hizo, Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor.

Primera Lectura

Miqueas 7, 14-15. 18-20

El profeta Miqueas asegura al pueblo que Dios les perdona su infidelidad. El pueblo responde con un himno de alabanza y confianza.

14

 –Pastorea a tu pueblo con tu bastón, a las ovejas de tu propiedad, vecino solitario de los bosques del Carmelo; que pasten como antiguamente en Basán y Galaad;

15

 como cuando saliste de Egipto, muéstranos tus prodigios.

18

 –¿Qué Dios como tú perdona el pecado y absuelve la culpa al resto de su herencia? No mantendrá siempre la ira, porque ama la misericordia;

19

 volverá a compadecerse, destruirá nuestras culpas, arrojará al fondo del mar todos nuestros pecados.

20

 Así serás fiel a Jacob y leal a Abrahán, como lo prometiste en el pasado a nuestros padres.

Salmo Responsorial

Salmo 84,  2-4. 5-6. 7-8

R. (8a) Muéstranos, Señor, tu misericordia.
Señor, has sido bueno con tu tierra,
pues cambiaste la suerte de Jacob,
perdonaste las culpas de tu pueblo
y sepultaste todos sus pecados;
reprimiste tu cólera,
y frenaste el incendio de tu ira. R.
R. Muéstranos, Señor, tu misericordia.
También ahora cambia nuestra suerte,
Dios, salvador nuestro,
y deja ya tu rencor contra nosotros.
¿O es que vas a estar siempre enojado,
y a prolongar tu ira de generación en generación? R.
R. Muéstranos, Señor, tu misericordia.
¿No vas a devolvernos la vida,
para que tu pueblo se alegre contigo?
Muéstranos, Señor, tu misericordia,
y danos tu salvación. R.
R. Muéstranos, Señor, tu misericordia.

Aclamación antes del Evangelio

Juan 14, 23

R. Aleluya, aleluya.
El que me ama cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará
y haremos en él nuestra morada, dice el Señor.
R. Aleluya.

Evangelio

Mateo 12, 46-50

Jesús nos asegura que lo que nos acerca a Dios y nos hace sus “parientes” es el hacer la voluntad del Padre. Esto es lo que realmente importa, más que los lazos de sangre. Esta misión fue la médula y el significado más profundo de la vida y muerte de Jesús. Pidamos para que su fidelidad sea también la nuestra.

46

La madre y los hermanos de Jesús

Todavía estaba hablando a la multitud, cuando se presentaron su madre y sus hermanos, que estaban afuera, deseosos de hablar con él.

47

[Uno le dijo:
—Mira, tu madre y tus hermanos están fuera y desean hablar contigo.]

48

Él contestó al que se lo decía:
—¿Quién es mi madre? ¿Quiénes son mis hermanos?

49

Y señalando con la mano a sus discípulos, dijo:
—¡Ahí están mi madre y mis hermanos!

50

Cualquiera que haga la voluntad de mi Padre del cielo, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.

Oración de los Fieles

– Que el pueblo de Dios ruegue constantemente para cumplir siempre tu voluntad, en vez de intentar forzarte a que tú hagas la suya, te pedimos, Señor.
– Que el Señor nos dé perspicacia y sabiduría para discernir su voluntad en los acontecimientos de la vida, te pedimos, Señor.
– Que seamos auténticos hijos e hijas de Dios, buscando y cumpliendo siempre su voluntad en la vida de cada día, te pedimos, Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre nuestro:
Este pan y este vino sobre el altar
son señales de que, con Jesús, tu Hijo,
estamos dispuestos a buscar tu voluntad.
Permítenos participar en su mesa
como hermanas y hermanos suyos,
y seguirlo en su camino fiel hacia ti,
Dios nuestro, que vives y reinas
por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre nuestro:
Nos has dado nuestro mundo
para dominarlo y desarrollarlo
de acuerdo con tus sabios planes,
y para construir el cuerpo de Cristo
en solidaridad fraterna.
Danos la gracia de poder llevar a cabo estos planes
con la fuerza del mismo Jesús.
Que sepamos hacer de esta Iglesia y de este mundo
una comunión de fe y esperanza, de amor y de paz,
como señal y camino eficaz
hacia tu alegría y felicidad eternas.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: ¿Hasta qué punto somos de verdad... hermanos y hermanas de Cristo y en Cristo? Rezamos con mucha frecuencia el Padre Nuestro y le pedimos al Padre que se haga su voluntad en la tierra como en el cielo. Eso es por lo que rezamos; por lo tanto, a eso es a lo que nos comprometemos. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y los acompañe siempre.

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