DECIMOSEXTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MARTES
LOS PARIENTES DE JESÚS
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Oh Dios, Padre de todos:
Tú nos conoces y nos amas.
Pase lo que nos pase,
estamos en tus manos.
A dondequiera que nos lleves,
tú sabes a dónde quieres que lleguemos.
Te pedimos fe y confianza.
Haz que tu voluntad sea nuestra voluntad,
para que nos conduzcas a tu casa
bajo la guía de aquel que cumplió siempre tu voluntad
en todo lo que hizo, Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor.
Primera Lectura
El profeta Miqueas asegura al pueblo que Dios les perdona su infidelidad. El pueblo responde con un himno de alabanza y confianza.
–Pastorea a tu pueblo con tu bastón, a las ovejas de tu propiedad, vecino solitario de los bosques del Carmelo; que pasten como antiguamente en Basán y Galaad;
como cuando saliste de Egipto, muéstranos tus prodigios.
–¿Qué Dios como tú perdona el pecado y absuelve la culpa al resto de su herencia? No mantendrá siempre la ira, porque ama la misericordia;
volverá a compadecerse, destruirá nuestras culpas, arrojará al fondo del mar todos nuestros pecados.
Así serás fiel a Jacob y leal a Abrahán, como lo prometiste en el pasado a nuestros padres.
Salmo Responsorial
R. (8a) Muéstranos, Señor, tu misericordia.
Señor, has sido bueno con tu tierra,
pues cambiaste la suerte de Jacob,
perdonaste las culpas de tu pueblo
y sepultaste todos sus pecados;
reprimiste tu cólera,
y frenaste el incendio de tu ira. R.
R. Muéstranos, Señor, tu misericordia.
También ahora cambia nuestra suerte,
Dios, salvador nuestro,
y deja ya tu rencor contra nosotros.
¿O es que vas a estar siempre enojado,
y a prolongar tu ira de generación en generación? R.
R. Muéstranos, Señor, tu misericordia.
¿No vas a devolvernos la vida,
para que tu pueblo se alegre contigo?
Muéstranos, Señor, tu misericordia,
y danos tu salvación. R.
R. Muéstranos, Señor, tu misericordia.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
El que me ama cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará
y haremos en él nuestra morada, dice el Señor.
R. Aleluya.
Evangelio
Jesús nos asegura que lo que nos acerca a Dios y nos hace sus “parientes” es el hacer la voluntad del Padre. Esto es lo que realmente importa, más que los lazos de sangre. Esta misión fue la médula y el significado más profundo de la vida y muerte de Jesús. Pidamos para que su fidelidad sea también la nuestra.
La madre y los hermanos de Jesús
Todavía estaba hablando a la multitud, cuando se presentaron su madre y sus hermanos, que estaban afuera, deseosos de hablar con él.
[Uno le dijo:
—Mira, tu madre y tus hermanos están fuera y desean hablar contigo.]
Él contestó al que se lo decía:
—¿Quién es mi madre? ¿Quiénes son mis hermanos?
Y señalando con la mano a sus discípulos, dijo:
—¡Ahí están mi madre y mis hermanos!
Cualquiera que haga la voluntad de mi Padre del cielo, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.
Oración de los Fieles
– Que el pueblo de Dios ruegue constantemente para cumplir siempre tu voluntad, en vez de intentar forzarte a que tú hagas la suya, te pedimos, Señor.
– Que el Señor nos dé perspicacia y sabiduría para discernir su voluntad en los acontecimientos de la vida, te pedimos, Señor.
– Que seamos auténticos hijos e hijas de Dios, buscando y cumpliendo siempre su voluntad en la vida de cada día, te pedimos, Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre nuestro:
Este pan y este vino sobre el altar
son señales de que, con Jesús, tu Hijo,
estamos dispuestos a buscar tu voluntad.
Permítenos participar en su mesa
como hermanas y hermanos suyos,
y seguirlo en su camino fiel hacia ti,
Dios nuestro, que vives y reinas
por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre nuestro:
Nos has dado nuestro mundo
para dominarlo y desarrollarlo
de acuerdo con tus sabios planes,
y para construir el cuerpo de Cristo
en solidaridad fraterna.
Danos la gracia de poder llevar a cabo estos planes
con la fuerza del mismo Jesús.
Que sepamos hacer de esta Iglesia y de este mundo
una comunión de fe y esperanza, de amor y de paz,
como señal y camino eficaz
hacia tu alegría y felicidad eternas.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: ¿Hasta qué punto somos de verdad... hermanos y hermanas de Cristo y en Cristo? Rezamos con mucha frecuencia el Padre Nuestro y le pedimos al Padre que se haga su voluntad en la tierra como en el cielo. Eso es por lo que rezamos; por lo tanto, a eso es a lo que nos comprometemos. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y los acompañe siempre.
