1

 Pidan al Señor las lluvias tempranas y tardías, que el Señor envía los relámpagos y los aguaceros, da pan al hombre y hierba al campo.

2

 En cambio, los ídolos dan respuestas vacías, los adivinos solo ven falsedades, cuentan sueños fantásticos, consuelan sin provecho. Por eso el pueblo vaga perdido como ovejas sin pastor.

3

Repatriación  Contra

los pastores se enciende mi cólera,

voy a castigar a los chivos.

El Señor Todopoderoso cuidará

de su rebaño –la casa de Judá–

y hará de él su caballo preferido en la batalla.

4

 De ellos saldrá la piedra angular y estacas para las tiendas, los arcos guerreros y los capitanes;

5

 todos juntos serán como soldados que pisan el barro de la calle en la batalla; pelearán porque el Señor está con ellos, y los jinetes saldrán derrotados.

6

 Fortaleceré a la casa de Judá, daré la victoria a la casa de José, los devolveré a su patria porque me dan lástima, y serán como si no los hubiera rechazado. Yo soy el Señor, su Dios, que les responde.

7

 Efraín será como un soldado, se sentirá alegre, como si hubiera bebido; sus hijos al verlo se alegrarán, se sentirán gozosos con el Señor.

8

 Silbaré para reunirlos, porque los rescaté, y serán tan numerosos como antes.

9

Si los dispersé por varias naciones, allá lejos criarán hijos, se acordarán de mí y volverán.

10

 Los devolveré a su patria desde Egipto, los reuniré en Asiria, los conduciré a Galaad y al Líbano y ni siquiera así habrá sitio suficiente.

11

 Entonces atravesarán un mar hostil: golpearé el mar agitado y se secará el fondo del Nilo. Será abatido el orgullo de Asiria y arrancado el cetro de Egipto;

12

 con la fuerza del Señor avanzarán en su nombre –oráculo del Señor–.

Comentarios

9:16 - 10:2

Fecundidad.

La mención de los jóvenes y las doncellas (16s) sirve para ilustrar la nueva generación marcada por la paz y la prosperidad, características de la era mesiánica. Los vv. 1s refuerzan la bondad del reinado del Mesías, único capaz de proporcionar la lluvia necesaria para la fecundidad. La mención de los pastores irresponsables que abandonan a sus ovejas prepara la siguiente sección, dirigida precisamente contra ellos.

10:3 - 11:3

Repatriación.

Como otros profetas anteriores, Zacarías denuncia la irresponsabilidad de los pastores -reyes- (cfr. Jr 23,1-3), que extraviaron al pueblo. El Señor tomará represalias contra pastores y machos cabríos -¿los jefes?-, pero su acción no se queda en el mero castigo. Su verdadera acción consiste en reunir de nuevo a las ovejas dispersas y encargarse Él mismo de su cuidado. La dispersión del rebaño ha sido aprovechada por los poderosos para oprimir a las ovejas; pues bien, con esas mismas ovejas débiles y dispersas, Dios hará su caballo glorioso con el que aplastará la prepotencia de las naciones que se creen invencibles. Nótese el uso de imágenes que evocan la liberación de Egipto y el paso del Mar Rojo (10,10-12). Este triunfo definitivo de los que antes estaban derrotados no puede menos que ser cantado con júbilo (cfr. Éx 15,1-21). Los que se creían grandes, poderosos e invencibles, han caído y se han convertido en cenizas. El lamento (11,2) es una sátira contra la prepotencia de los poderosos.


Scroll to Top