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ORÁCULOS CONTRA LAS NACIONES

Introducción

Palabras del Señor al profeta Jeremías sobre las naciones:

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Contra Egipto

Contra Egipto.

Contra el ejército de Necó, faraón de Egipto, que llegó hasta Cárquemis, junto al Éufrates, y fue derrotado por Nabucodonosor, rey de Babilonia, el año cuarto del reinado de Joaquín, hijo de Josías, en Judá.

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Preparen el escudo y la coraza, láncense al ataque,

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ensillen los caballos; a montar, jinetes; colóquense los cascos, hagan brillar las lanzas, pónganse la coraza.

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¿Qué es lo que veo? Están aterrados, retroceden, sus soldados derrotados huyen corriendo sin volverse, ¡terror por todas partes! –oráculo del Señor–:

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el más ágil no puede huir, ni escapa el más valiente. ¡Al norte, a la orilla del Éufrates, tropezaron y cayeron!

7

¿Quién es ése que crece como el Nilo y encrespa sus aguas como los ríos?

8

Es Egipto el que crece como el Nilo y encrespa sus aguas como los ríos, que dice: Creceré, inundaré la tierra, destruiré ciudades con sus habitantes.

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¡Que avance la caballería! ¡Adelante los carros!; en marcha, soldados: nubios y libios que empuñan escudo, lidios que tensan el arco!

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Ese día es para el Señor Todopoderoso día de venganza para vengarse de sus enemigos. La espada devora, se sacia, chorrea sangre, porque el Señor Todopoderoso celebra un banquete en el norte, a la orilla del Éufrates.

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Sube a Galaad por bálsamo, capital de Egipto: en vano multiplicas los remedios, tu herida no se cierra.

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Las naciones se enteraron de tu humillación, pues tus lamentos llenan la tierra. ¡Tropezaron soldado con soldado, juntos cayeron los dos!

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Palabra que dijo el Señor al profeta Jeremías cuando Nabucodonosor, rey de Babilonia, fue a derrotar a Egipto:

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Anúncienlo en Egipto, publíquenlo en Migdol, proclámenlo en Menfis y Tafne; digan: ¡En formación, alerta!, que la espada devora a tu alrededor.

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¿Por qué está tendido tu Buey Apis y no se levanta? Porque el Señor lo derribó

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poderosamente: tropezó y cayó. Dicen a sus camaradas: Levantémonos, huyamos de la espada mortífera, a nuestra gente, a nuestra tierra nativa,

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y por sobrenombre llaman al faraón Estruendo a destiempo.

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¡Juro por mi vida! –oráculo del Rey que se llama Señor Todopoderoso–. Como es real el Tabor entre los montes o como el Carmelo domina sobre el mar, sucederá.

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Menfis será una desolación, incendiada y deshabitada. Prepara el equipaje para el destierro, población de Egipto;

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Egipto es una novilla hermosa; desde el norte viene un tábano, viene;

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también sus mercenarios eran novillos cebados; huyen juntos sin parar, porque les llega el día funesto, la hora de rendir cuentas.

22

Escúchenla, silba como serpiente, porque avanzan los ejércitos, la invaden como leñadores con sus hachas,

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talan sus bosques –oráculo del Señor–. Por muchos e incontables que sean, aunque sean más que la langosta,

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es derrotada la capital de Egipto y entregada al ejército del norte.

25

Dice el Señor Todopoderoso, Dios de Israel: Yo tomaré cuentas al dios Amón de No, a Egipto con sus ídolos y príncipes, al faraón y a los que confían en él.

26

Los entregaré en manos de enemigos mortales: de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y sus generales. Después será habitada como en tiempos antiguos –oráculo del Señor–.

27

Tú no temas, siervo mío, Jacob; no te asustes, Israel. Yo te traeré de lejos, sano y salvo, y a tu descendencia de la cautividad; Jacob volverá, descansará, reposará sin alarmas.

28

Tú no temas, siervo mío, Jacob, que yo estoy contigo –oráculo del Señor–. Acabaré con todas las naciones por donde te dispersé; contigo no acabaré, aunque no te dejaré sin castigo, te escarmentaré como es debido.

Comentarios

46:1 - 46:1

Introducción.

Los capítulos 46-51 forman un conjunto de oráculos contra las naciones; en ellos, como era de esperarse, encontraremos palabras de condena contra los enemigos de Israel y contra el mismo Israel, pero también palabras consoladoras cargadas de esperanza (46,27s; 50,4-10.17.20; 51,36; etc.). Los comentaristas nos indican que estos capítulos estaban originalmente colocados después del capítulo 25, que les hacía de introducción. La prueba está en que la traducción griega (LXX) los mantuvo en ese lugar. Se trata, pues, de un trabajo realizado por los redactores posteriores que juzgaron más conveniente ubicarlos en el lugar donde los encontramos hoy.

46:2 - 46:28

Contra Egipto.

El primer oráculo va dirigido contra Egipto. En realidad, se trata de dos mensajes (2-12; 14-26), muy poco alentadores. El tono cambia cuando se refiere a Israel y Judá (27-28). El faraón Necó se movilizó contra Babilonia en el 605 a. C., cuando reinaba en Judá el rey Josías, quien intentó impedir el paso de los ejércitos egipcios hacia el norte. Las tropas de Josías fueron derrotadas en Meguido y el rey, asesinado (cfr. 2 Re 23,29s); Necó continuó su expedición, pero fue derrotado en Cárquemis por el ejército de Nabucodonosor. Este triunfo babilónico hace que Nabucodonosor se adueñe de Siria y Palestina (2 Re 24,7).


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