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El sueño de Mardoqueo  

El año segundo del reinado del emperador Artajerjes, el día uno de abril, tuvo un sueño Mardoqueo, hijo de Yaír, descendiente de Semeí, y de Quis, benjaminita,

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 un judío que vivía en la ciudad de Susa, funcionario de la corte,

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 uno de los deportados que Nabucodonosor, rey de Babilonia, había llevado cautivos desde Jerusalén con Jeconías, rey de Judá.

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 Soñó lo siguiente: gritos y estruendo, truenos, un terremoto, tumulto en la tierra.

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 Luego aparecieron dos grandes dragones dispuestos al combate; lanzaron un rugido,

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 y al oírlo, todas las naciones se armaron para atacar a la raza de los justos.

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 El día quedó oscuro y sombrío. ¡Día de tribulación y angustia, calamidades y tumultos!

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 Toda la raza de los justos se asustó, temiendo la ruina, y se dispusieron a morir; pero gritaron al Señor,

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 y en respuesta a su clamor, un río enorme y caudaloso surgió como de una fuentecilla;

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 apareció una luz y salió el sol; los oprimidos se levantaron y devoraron a los grandes.

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 Cuando Mardoqueo despertó, se le había grabado profundamente aquel sueño, en el que había visto los planes de Dios, y estuvo dándole vueltas hasta la noche, intentando descifrarlo.

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Mardoqueo delata a los golpistas  

Mardoqueo vivía en la corte con Gabazá y Zarra, los dos eunucos reales centinelas,

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 y oyendo sus conversaciones se enteró de sus planes, hasta averiguar que preparaban un atentado contra el rey Artajerjes. Mardoqueo informó al rey de todo.

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 El rey interrogó a los dos eunucos; ellos confesaron y fueron ajusticiados.

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 Entonces el rey mandó escribir este suceso en los anales, y Mardoqueo, por su cuenta, escribió una relación de todo aquello.

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 El rey dio a Mardoqueo un cargo en la corte y lo recompensó con regalos.

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 Pero Amán, el hijo de Hamdatá, de Agag, un personaje con mucho prestigio ante el rey, andaba buscando la manera de perjudicar a Mardoqueo y a su gente por el asunto de los dos eunucos del rey.

Comentarios

11:1 - 11:11

Sueño de Mardoqueo.

El relato hebreo original, como quedó mencionado en la Introducción, fue completado posteriormente con textos en griego, probablemente para introducirle un poco de contenido religioso que no es muy explícito en el original hebreo. Es un hecho que en el texto hebreo no se menciona a Dios en ninguna parte, aunque es fácilmente deducible que los acontecimientos y el desenlace de la trama solo pueden ser obra del Dios de los judíos. Quizás los lectores de la época en que el libro fue traducido al griego sintieron algún escrúpulo por la falta de esta explicitación religiosa, lo que motivó las ampliaciones introducidas. 
Esta primera sección corresponde, pues, a una de las varias adiciones en griego. Se anticipan aquí algunos elementos que desempeñarán un papel importante a lo largo de la obra: el nombre de Mardoqueo y su procedencia; el sueño de Mardoqueo, que será resuelto e interpretado al final de la obra a la luz de los hechos (10,5-11). Queda también planteado el esquema de la trama que corresponde a los modelos tradicionales de la narrativa judía: surge un grave peligro para el pueblo; el pueblo, en cabeza de su guía o de sus guías, se dirige a Dios; Dios responde librándolo del peligro y dándole la victoria.

11:12 - 11:17

Mardoqueo delata a los golpistas.

El redactor griego, con riesgo de poner en peligro el buen curso del hilo narrativo, inserta en la narración hebrea una versión ampliada del complot que se tramaba contra el rey, la oportuna intervención de Mardoqueo, la recompensa a la que es objeto el delator y el odio que estos sucesos suscitan en Amán, el funcionario arribista.


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