1

Cuarta visión  

Esto me mostró el Señor: Un cesto de higos maduros.

2

 Me preguntó: –¿Qué ves, Amós? Respondí: –Un cesto de higos maduros. Me explicó: –Maduro está mi pueblo, Israel, y ya no volveré a perdonarlo.

3

 Aquel día –oráculo del Señor– gemirán las cantoras del palacio: ¡Cuántos cadáveres arrojados por todas partes. Chsss!

4

 Escúchenlo los que aplastan a los pobres y eliminan a los miserables;

5

 ustedes piensan: ¿Cuándo pasará la luna nueva para vender trigo o el sábado para ofrecer grano y hasta el salvado de trigo? Para achicar la medida y aumentar el precio,

6

 para comprar por dinero al indefenso y al pobre por un par de sandalias.

7

 ¡Jura el Señor por la gloria de Jacob no olvidar jamás lo que han hecho!

8

 ¿Y no va a temblar la tierra, no van a hacer luto sus habitantes? Toda ella crecerá como el Nilo, como el Nilo se agitará y se calmará.

9

Día de juicio  

Aquel día –oráculo del Señor– haré ponerse el sol a mediodía y en pleno día oscureceré la tierra.

10

 Convertiré sus fiestas en duelo, sus cantos en lamentaciones, vestiré de sayal toda cintura y dejaré rapada toda cabeza; harán duelo como por el hijo único, el final será un día trágico.

11

 Miren que llegan días –oráculo del Señor– en que enviaré hambre al país: no hambre de pan ni sed de agua, sino de oír la Palabra del Señor;

12

 irán errantes de este a oeste, vagando de norte a sur, buscando la Palabra del Señor, y no la encontrarán.

13

 Aquel día desfallecerán de sed las bellas muchachas y los jóvenes.

14

 Los que juran: Por Asima de Samaría, por la vida de tu Dios, Dan, por la vida del Señor de Berseba, caerán para no levantarse.


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