1

TRASLADO DEL ARCA A JERUSALÉN

Primer intento  

David consultó a sus mandos, jefes y oficiales.

2

 Después dijo a toda la asamblea de Israel: –Si les parece bien, y si el Señor, nuestro Dios, lo aprueba, vamos a invitar a nuestros hermanos que se han quedado en el territorio de Israel y además a los sacerdotes y levitas que están en sus ciudades y poblados a que se reúnan con nosotros.

3

 Luego traeremos el arca de nuestro Dios, ya que no nos hemos preocupado de ella en los tiempos de Saúl.

4

 El pueblo aprobó la idea y la comunidad decidió ponerla en práctica.

5

 Entonces David reunió a todos los israelitas, desde el torrente de Egipto hasta la entrada en Jamat, para transportar el arca de Dios desde Quiriat Yearim.

6

 David y todo Israel fueron a Baalá, es decir, Quiriat Yearim de Judá, para trasladar el arca de Dios, que lleva la inscripción Señor Todopoderoso que tiene su trono sobre querubines.

7

 Pusieron el arca de Dios en un carro nuevo y la sacaron de casa de Abinadab. Uzá y Ajió guiaban el carro.

8

 David y los israelitas iban danzando ante Dios con todo entusiasmo, cantando al son de cítaras y arpas, panderetas, sonajas y trompetas.

9

 Cuando llegaron a la era de Quidón, los bueyes tropezaron, y Uzá alargó la mano para sujetar el arca.

10

 El Señor se encolerizó contra Uzá por haber alargado la mano al arca, y murió allí mismo, delante de Dios.

11

 David se entristeció porque el Señor había arremetido contra Uzá, y puso a aquel sitio el nombre de Arremetida de Uzá, y así se le llama ahora.

12

 Aquel día David temió a Dios y dijo: –¿Cómo voy a llevar a mi casa el arca de Dios?

13

 Y no la llevó a su casa, a la Ciudad de David, sino que la trasladó a casa de Obededón, el de Gat.

14

 El arca de Dios estuvo tres meses en casa de Obededón, y el Señor bendijo a la familia de Obededón y todas sus cosas.

Comentarios

10:1 - 29:30

El reino de David.

Esta sección constituye el centro de la obra del cronista. Está dividida en cuatro grandes momentos: el inicio del reinado (10-12); el traslado del Arca a Jerusalén (13-17); las guerras de David (18-20); y la organización interna del reino (21-29). El cronista se separa con frecuencia de los textos de los libros de Samuel. A veces los amplía, otras los modifica y otras veces omite episodios significativos, como el pecado de David y Betsabé (2 Sm 11), el ascenso al trono de David (1 Sm 13-30) o la rebelión de Absalón (2 Sm 13-20). Para el cronista, David es el rey ideal, cuyo reino es digno de ser imitado por la comunidad del período postexílico, organizador del culto, cual segundo Moisés.

13:1 - 17:27

Traslado del Arca a Jerusalén.

Tomando como base el texto de 2 Sm 6,1-23, el cronista amplía considerablemente el relato del traslado del Arca a Jerusalén. La narración presenta dos momentos: un primer intento de traslado (13) y el traslado definitivo del Arca a Jerusalén (15-16). Los dos momentos están separados por el relato de la guerra contra los filisteos (14). Finaliza con la profecía de Natán (17). El énfasis ahora recae en el aspecto religioso: el corazón del reino es el Arca, señal de la presencia de Dios, del culto desarrollado en la ciudad y del Templo anunciado por Natán.

13:1 - 13:14

Primer intento.

El relato sigue a 2 Sm 6,2-11. El primer acto oficial de David, tras su coronación, es decidir la traslación del Arca. El nuevo rey convoca un consejo, primero con sus oficiales y luego con el pueblo, antes de trasladar el Arca. La traslación se convierte en una peregrinación de todo Israel. El episodio de Uzá contrasta con las bendiciones que recibe Obededón: el Arca, expresión visible de la presencia de Dios, merece el más alto respeto.


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