TERCER DOMINGO DE CUARESMA – B

“La casa de mi Padre…” / Verdadera adoración

Ciclo Litúrgico: B

Introducción

Saludo (Ver Segunda Lectura)
“Cristo crucificado
es el poder y la sabiduría de Dios”.
Que él nunca sea ni obstáculo ni escándalo para nosotros.
Que el Señor Jesús esté siempre con ustedes.

Introducción del Celebrante (Dos opciones)
1. “La casa de mi Padre…”
Si un cristiano viene a misa los domingos pero el resto de la semana no se preocupa para nada de Cristo, hace trampa en sus negocios, miente, no muestra amor, entonces la religión de este cristiano no es genuina. Nuestro Señor nos dice hoy que la religión auténtica, el adorar en espíritu y en verdad, unifica nuestras vidas de tal manera que no debe haber una parte reservada para Dios y otra parte sólo para nosotros: Dios debe estar presente en todo lo que hacemos; Cristo es nuestro compañero en toda nuestra vida. Pidámosle a Cristo, presente con nosotros en esta eucaristía, que inspire todo lo que hacemos y que camine siempre con nosotros a través de nuestra vida.

2. Verdadera adoración
Hoy, mientras seguimos caminando por el camino de Cuaresma hacia la Pascua, se nos recuerda cómo Jesús arrojó a los mercaderes fuera del Templo. Sería bueno preguntarnos a nosotros mismos: ¿Qué desearía el Señor que alejáramos de nosotros, de forma que lleguemos a ser mejores cristianos? ¿Qué obstaculiza nuestro camino para ser más íntimos y cercanos a Jesús en nuestra vida diaria? Lo realmente importante para nosotros, cristianos, es que nos adhiramos al Señor y nos acerquemos con amor a los hermanos que él nos ha confiado. Entonces podremos adorarlo con toda nuestra vida.

Acto Penitencial
Muchas veces hemos reservado parte de nuestra vida
sólo para nosotros mismos. Pidamos perdón al Señor.
(Pausa)
Señor Jesús, tú nos invitas a encontrarnos contigo
en cualquier momento, en cualquier lugar,
en cualquier hermano:
R/Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo Jesús, con demasiada frecuencia
venimos a la iglesia con corazones
demasiado atiborrados por nuestras preocupaciones
o demasiado vacíos para orar y adorarte.
R/ Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor Jesús, tú quieres que adoremos a Dios
en espíritu y en verdad:
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Ten misericordia de nosotros, Señor;
sal a nuestro encuentro con tu Amor que perdona
y llévanos a la vida eterna.

Oración Colecta
Oremos para que seamos templo santo de Dios.
(Pausa)
Señor, Dios nuestro:
Con frecuencia hacemos de nuestros corazones
casas de soberbia y avaricia
en vez de hogares de amor y bondad
donde tú te sientas a gusto, como en casa.
Destruye el templo del pecado en nosotros,
Aleja todo pecado de nuestros corazones,
y haznos piedras vivas de una comunidad
en la que tu Hijo Jesucristo, nuestro Señor,
pueda vivir y reinar por los siglos de los siglos.

Primera Lectura

Éx 20,1-17

Los Mandamientos: Carta de la fidelidad a la Alianza
Dios entregó sus "diez palabras" (Mandamientos) a su Pueblo no tanto como leyes a obedecer sino como Carta de su libertad. Siguiendo los Mandamientos, expresarían su lealtad y fidelidad al Dios siempre fiel, al Dios de la Alianza.

1

Decálogo  

Dios pronunció las siguientes palabras:

2

 –Yo soy el Señor, tu Dios, que te saqué de Egipto, de la esclavitud.

3

 »No tendrás otros dioses aparte de mí.

4

 No te harás una imagen, figura alguna de lo que hay arriba en el cielo, abajo en la tierra o en el agua bajo tierra.

5

 No te postrarás ante ellos, ni les darás culto; porque yo, el Señor, tu Dios, soy un Dios celoso: castigo la culpa de los padres en los hijos, nietos y bisnietos cuando me aborrecen;

6

 pero actúo con lealtad por mil generaciones cuando me aman y guardan mis preceptos.

7

 »No pronunciarás el Nombre del Señor, tu Dios, en falso. Porque el Señor no dejará sin castigo a quien pronuncie su Nombre en falso.

8

 »Fíjate en el sábado para santificarlo.

9

 Durante seis días trabaja y haz tus tareas,

10

 pero el día séptimo es un día de descanso, dedicado al Señor, tu Dios: no harás trabajo alguno, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tu ganado, ni el emigrante que viva en tus ciudades.

11

 Porque en seis días hizo el Señor el cielo, la tierra y el mar y lo que hay en ellos, y el séptimo descansó; por eso el Señor bendijo el sábado y lo santificó.

12

 »Honra a tu padre y a tu madre; así prolongarás tu vida en la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar.

13

 »No matarás.

14

 »No cometerás adulterio.

15

 »No robarás.

16

 »No darás testimonio falso contra tu prójimo.

17

»No codiciarás los bienes de tu prójimo; no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su esclavo, ni su esclava, ni su toro, ni su asno, ni nada que sea de él».

Salmo Responsorial

<span style="color: #800080">Del Salmo 18</span>

R. (Jn 6, 68c) Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
La ley del Señor es perfecta del todo
y reconforta el alma;
inmutables son las palabras del Señor
y hacen sabio al sencillo. R.
R. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
En los mandamientos del Señor hay rectitud
y alegría para el corazón;
son luz los preceptos del Señor
para alumbrar el camino. R.
R. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
La voluntad del Señor es santa
y para siempre estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos. R.
R. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
Que te sean gratas las palabras de mi boca
y los anhelos de mi corazón.
Haz, Señor, que siempre te busque,
pues eres mi refugio y salvación. R.
R. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.

Segunda Lectura

1 Cor 1,22-25

¿Es Cristo una piedra de escándalo?
Para los que observan desde afuera, la muerte de Jesús en la cruz es o una locura o un fracaso. Pero para los que creen, es fuente de vida.

Error: Libro o formato no reconocido: 1 Cor 1,22-25

Aclamación antes del Evangelio

<span style="color: #800080">Juan 3, 16</span>

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único,
para que todo el que crea en él tenga vida eterna.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Evangelio

Jn 2,13-25

Hacia un nuevo Templo
Cristo purifica el Templo judío para que no sea un lugar que retiene y confina a Dios. Los romanos lo destruirán. Nosotros podemos encontrar a Cristo Resucitado en cualquier parte y él será el fundamento del Nuevo Pueblo de Dios: la Iglesia.

13

Purifica el templo

Como se acercaba la Pascua judía, Jesús subió a Jerusalén.

14

Encontró en el recinto del templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los que cambiaban dinero sentados.

15

Se hizo un látigo de cuerdas y expulsó a todos del templo, ovejas y bueyes; esparció las monedas de los que cambiaban dinero y volcó las mesas;

16

a los que vendían palomas les dijo:

—Saquen eso de aquí y no conviertan la casa de mi Padre en un mercado.

17

Los discípulos se acordaron de aquel texto: El celo por tu casa me devora.

18

Los judíos le dijeron:

—¿Qué señal nos presentas para actuar de ese modo?

19

Jesús les contestó:

—Derriben este santuario y en tres días lo reconstruiré.

20

Los judíos dijeron:

—Cuarenta y seis años ha llevado la construcción de este santuario, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?

21

Pero él se refería al santuario de su cuerpo.

22

Y cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos recordaron que había dicho eso y creyeron en la Escritura y en las palabras de Jesús.

23

Reacciones ante Jesús

Estando en Jerusalén por las fiestas de Pascua, muchos creyeron en él al ver las señales que hacía.

24

Pero Jesús no se confiaba de ellos porque los conocía a todos;

25

no necesitaba informes de nadie, porque él sabía lo que hay en el interior del hombre.

Oración de los Fieles

Oremos a Jesús, el Señor, que sabe lo que hay en el corazón de los hombres, y supliquémosle en espíritu y en verdad: R/Señor, escucha nuestra oración.

– Para que, cuando la gente busque un Dios a quien orar y en quien confiar, no encuentre otro Dios que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, para adorarlo, amarlo y servirlo, roguemos al Señor.
– Para que, cuando la gente busque una fe con la que creer, encuentre a Jesús, el Señor, escuche lo que él les dice y lo siga en lo que él hace, roguemos al Señor.
– Para que, cuando la gente busque una esperanza en la que confiar, descubra la Palabra de Jesús que la inspire y la guíe, roguemos al Señor.
– Para que, cuando la gente busque amor fiel, descubra a Jesús, el Señor, que vive en la gente tanto en sus palabras como en sus obras, roguemos al Señor.
– Para que, cuando la gente busque una comunidad, descubra a la Iglesia como el hogar del Padre donde encuentre a Jesús y a los hermanos.
Señor Jesús, danos la gracia de ser íntimos tuyos y que te amemos no solamente aquí en la eucaristía, sino en todo lo que hagamos y digamos, pues tú eres nuestro Señor y Salvador por los siglos de los siglos.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios, Padre nuestro:
Con su Pan de Vida y su vino de alegría,
tu Hijo renovará tu Alianza con nosotros en esta eucaristía.
Que Jesús nos dé la voluntad y el amor
para ser fieles a las exigencias de esa Alianza
como él mismo fue fiel a ella,
incluso cuando implicó la cruz,
ya que queremos darte verdadera adoración
por medio del mismo Jesucristo nuestro Señor.

Introducción a la Plegaria Eucarística
Demos gracias al Padre y, con Jesús, ofrezcámosle el culto de nuestra vida.

Invitación al Padre Nuestro
Con las palabras de Jesús,
pidamos al Padre
para que todos busquemos
y hagamos su voluntad:
R/Padre nuestro…

Líbranos, Señor
Líbranos, Señor, del mal del pecado
y de nuestra obstinada voluntad egoísta
que tantas veces rehúsa escucharte a ti
y a los que nos has dado como nuestros guías.
Ayúdanos a liberar a nuestros hermanos
del hambre de poder y de riqueza
y de las estructuras opresoras
que les impiden vivir con dignidad como hijos tuyos.
Ayúdanos para prepararnos con esperanza y libertad
a la venida final en gloria
de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo.
R/ Tuyo es el Reino…

Invitación a la Comunión
Éste es Jesucristo, Señor y Salvador nuestro,
poder y sabiduría de Dios.
Fue crucificado porque cumplió tu voluntad hasta el fin.
Dichosos nosotros de acogerlo
y de recibir con plenitud su poder y su Amor.
R/ Señor, no soy digno…

Oración después de la Comunión
Oh Dios, nuestro Padre fiel:
Tú nos has dado en esta eucaristía a tu Hijo Jesucristo
para mostrarnos en él lo que significa obediencia fiel.
Que tu Hijo viva en nosotros,
de forma que nuestra comunidad cristiana
sea el templo en el que él viva
y que nos reúna juntos como hermanas y hermanos suyos.
Líbranos de todo formalismo hipócrita,
para que te adoremos con nuestras vidas
por el poder y sabiduría de Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Con sus palabras y acciones, Jesús nos ha dicho hoy que debemos servir a Dios como él mismo lo hizo: En espíritu y en verdad. Nuestra vida diaria tiene que corresponderse con lo que creemos, en servicio fiel a Dios y a los hermanos. Con respeto y amor, tenemos que ser libres para él y para los hermanos. Que el Señor nos bendiga y nos guíe. Y así, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.

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