PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO MARTES
EL ESPÍRITU DEL SEÑOR
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú nunca te rindes ante los hombres.
Reiteradamente quieres comenzar de nuevo tu plan con nosotros.
Tú nos mostraste en Jesús, tu Hijo,
el tipo de personas que esperas de nosotros.
Así como tu Espíritu habitó en él,
derrama también sobre nosotros el mismo Espíritu,
para que percibamos claramente nuestra misión en la vida,
con tu sabiduría y discernimiento,
y para que tengamos la fuerza
de vivir según creemos y esperamos.
Concédenoslo por Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
Dios culmina el Plan de Salvación para su pueblo por medio del Mesías, Jesús. Él es el retoño joven que brota de las raíces del tocón de la ciudad de David, y el espíritu de Dios habita en él. Él traerá paz, no la de la resignación pasiva y el status quo sino la de la armonía de un mundo transformado que incluya a los más pobres; una paz basada en la justicia, la solidaridad y la integración.
Pero retoñará el tocón de Jesé, de su cepa brotará un vástago
sobre el cual se posará el Espíritu del Señor: espíritu de sensatez e inteligencia, espíritu de valor y de prudencia, espíritu de conocimiento y respeto del Señor.
Lo inspirará el respeto del Señor. No juzgará por apariencias ni sentenciará sólo de oídas;
juzgará con justicia a los desvalidos, sentenciará con rectitud a los oprimidos; ejecutará al violento con el cetro de su sentencia y con su aliento dará muerte al culpable.
Se terciará como banda la justicia y se ceñirá como fajín la verdad.
Entonces el lobo y el cordero irán juntos, y la pantera se tumbará con el cabrito, el novillo y el león engordarán juntos; un chiquillo los pastorea;
la vaca pastará con el oso, sus crías se tumbarán juntas, el león comerá paja como el buey.
El niño jugará en agujero de la cobra, la criatura meterá la mano en el escondrijo de la serpiente.
No harán daño ni estrago por todo mi Monte Santo, porque se llenará el país de conocimiento del Señor, como colman las aguas el mar.
Retorno de los desterrados
Aquel día la raíz de Jesé se levantará como una bandera para los pueblos: a ella acudirán las naciones y será gloriosa su morada.
Salmo Responsorial
R. (cf. 7) Ven, Señor, rey de paz y de justicia.
Comunica, Señor, al rey tu juicio
y tu justicia, al que es hijo de reyes;
así tu siervo saldrá en defensa de tus pobres
y regirá a tu pueblo justamente.
R. Ven, Señor, rey de paz y de justicia.
Florecerá en sus días la justicia
y reinará la paz, era tras era.
De mar a mar se extederá su reino
y de un extremo al otro de la tierra.
R. Ven, Señor, rey de paz y de justicia.
Al débil librará del poderoso
y ayudará al que se encuentra sin amparo;
se apiadará del desvalido y pobre
y salvará la vida al desdichado.
R. Ven, Señor, rey de paz y de justicia.
Que bendigan al Señor eternamente
y tanto como el sol, viva su nombre.
Que sea la bendición del mundo entero
y lo aclamen dichoso las naciones.
R. Ven, Señor, rey de paz y de justicia.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Ya viene el Señor, nuestro Dios, con todo su poder
para iluminar los ojos de sus hijos.
R. Aleluya.
Evangelio
Jesús nos mostrará lo que nosotros debemos ser y lo que podemos hacer con nuestros talentos humanos, si dejamos a Dios obrar en nosotros, si el espíritu de Dios está en nosotros, si aprendemos a pensar con la sabiduría y el pensamiento de Dios, si actuamos con su poder, si respetamos el orden y el plan del mismo Dios.
Jesús dice que reciben los dones de Dios los que tienen conciencia de su propia indigencia. Con tales personas Jesús puede planear su nuevo comienzo, también hoy, aquí y ahora, en este nuestro Adviento.
El Padre y el Hijo
En aquella ocasión, con el júbilo del Espíritu Santo, dijo:
—¡Te alabo, Padre, Señor de cielo y tierra, porque, ocultando estas cosas a los sabios y entendidos, se las diste a conocer a la gente sencilla! Sí, Padre, ésa ha sido tu elección.
Todo me lo ha encomendado mi Padre: nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre, y quién es el Padre, sino el Hijo y aquél a quien el Hijo decida revelárselo.
Volviéndose aparte a los discípulos, les dijo:
—¡Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven!
Les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven, y no lo vieron; escuchar lo que ustedes escuchan, y no lo escucharon.
Oración de los Fieles
Roguemos para que el Espíritu de Dios obre en nosotros diciendo: R/Señor, cólmanos con tu Espíritu.
– Danos, Señor, entendimiento para profundizar tus misterios de amor y de vida, interiorizar las Escrituras y crecer en la comprensión de nuestros hermanos y hermanas. Te pedimos.
– Danos, Señor sabiduría, para entender incluso la locura de la cruz y del sufrimiento, y para crecer espiritualmente a través de ellos. Te pedimos.
– Danos, Señor, justicia y amor para servir honestamente a nuestras hermanas y hermanos. Te pedimos.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Gozosamente te presentamos ahora
este pan y este vino.
Por el poder de tu Santo Espíritu
transforma estos dones
en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo
y transfórmanos también a nosotros
en un pueblo en el que tu Hijo habite
con toda su fidelidad y justicia,
para que podamos vivir en tu paz
ahora y por lo siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Oh Dios, en esta eucaristía
te hemos ofrecido nuestra buena voluntad
y, a cambio, tú nos has dado a tu Hijo.
Haznos conscientes de la indigencia de nuestros corazones
para que percibamos las maravillas
que tú puedes hacer en nosotros y por medio de nosotros,
y para que estemos abiertos a tus dones.
Ayúdanos a crecer hasta la completa estatura
y hasta alcanzar la medida perfecta
de Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: ¡Ojalá Cristo estuviera más vivo entre nosotros! ¡Si al menos pudiéramos vivir completa y verdaderamente su mensaje; si dejáramos que el Espíritu Santo nos animara! ¡Cómo todo eso nos transformaría, a nosotros mismos y a nuestro mundo! Para ello pedimos que el Señor nos bendiga. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.
