SAN ANDRÉS
Apóstol
Ciclo del Leccionario: I,II
Introducción
Andrés debió ser un buscador de Dios. Primero siguió a Juan el Bautista pero, cuando Juan señaló a Jesús, comenzó a seguirlo. Trajo a varias personas o grupos a Jesús: a su hermano Pedro, a algunos griegos que buscaban al Maestro. En la multiplicación de los panes, se dio cuenta del muchacho que tenía los panes y los peces y lo acercó a Jesús. La tradición nos dice que fue apóstol en los Balcanes y en el sur de Rusia; es patrono de la Iglesia de Constantinopla. Con Andrés, llevemos a la gente a Jesús.
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Honramos hoy a tu gran apóstol Andrés.
Guiados por él, haz que te busquemos sin descanso
y que llevemos a muchos a Jesús y a ti.
Que Jesús sea nuestra vida y confianza;
y, cuando lo hayamos encontrado,
no permitas que, con egoísmo,
nos lo guardemos para nosotros mismos
sino que lo compartamos con todos en derredor nuestro
con las riquezas de su amor y perdón,
de su misericordia y compasión.
Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, nuestro Señor.
Primera Lectura
si confiesas con la boca que Jesús es Señor, si crees de corazón que Dios lo resucitó de la muerte, te salvarás.
Con el corazón creemos para ser justos, con la boca confesamos para obtener la salvación.
Así lo afirma la Escritura: Quien cree en él no quedará confundido.
Ya no hay diferencia entre judíos y griegos; porque es el mismo, el Señor de todos, generoso con todos los que lo invocan.
Todo el que invoque el nombre del Señor se salvará.
Pero, ¿cómo lo invocarán si no han creído en él? ¿Cómo creerán si no han oído hablar de él? ¿Cómo oirán si nadie les anuncia?
¿Cómo anunciarán si no los envían? Como está escrito: ¡Qué hermosos son los pasos de los mensajeros de buenas noticias!
Sólo que no todos responden a la Buena Noticia. Isaías dice: Señor, ¿quién creyó nuestro anuncio?
La fe nace de la predicación, y lo que se proclama es el mensaje de Cristo.
Pero pregunto: ¿Acaso no oyeron? Desde luego que sí: Por toda la tierra se extiende su voz, y sus palabras llegan hasta los confines del mundo.
Salmo Responsorial
R. (5a) El mensaje del Señor resuena en toda la tierra.
Los cielos proclaman la gloria de Dios
y el firmamento anuncia la obra de sus manos.
Un día comunica su mensaje al otro día
y una noche se lo transmite a la otra noche.
R. El mensaje del Señor resuena en toda la tierra.
Sin que pronuncien una palabra,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra llega su sonido
y su mensaje hasta el fin del mundo.
R. El mensaje del Señor resuena en toda la tierra.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Síganme, dice el Señor,
y yo los haré pescadores de hombres.
R. Aleluya.
Evangelio
Llama a sus primeros discípulos
Mientras caminaba junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos –Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano– que estaban echando una red al lago, pues eran pescadores.
Les dijo:
—Vengan conmigo y los haré pescadores de hombres.
De inmediato dejando las redes lo siguieron.
Un trecho más adelante vio a otros dos hermanos –Santiago de Zebedeo y Juan, su hermano– en la barca con su padre Zebedeo, arreglando las redes. Los llamó,
y ellos inmediatamente, dejando la barca y a su padre, lo siguieron.
Oración de los Fieles
– Para que demos constantemente gracias al Señor porque haber encontrado a Jesús, el Mesías y nuestro Salvador, roguemos al Señor.
– Para que muchos alrededor del mundo reconozcan y acojan a Jesús como quien da sentido de sus vidas, roguemos al Señor.
– Para que, por el modo como vivimos, otros reconozcan y acojan en fe a Jesucristo, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Que el Espíritu Santo,
al convocarnos a este banquete eucarístico,
nos una con todos tus apóstoles y discípulos
para celebrar la Última Cena de tu Hijo Jesús.
Que este banquete nos una íntimamente a él
y nos haga también apóstoles entusiastas, como Andrés,
que quieran con vehemencia
que todo el mundo conozca, encuentre
y acoja a Jesús, tu Hijo, como el centro de sus vidas.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre nuestro:
Nos hemos sentado a la mesa eucarística de tu Hijo;
hemos escuchado su Palabra desafiante
y hemos comido su Pan de vida y fortaleza.
Te pedimos que aceleres el día
en que las gentes de todas las naciones y culturas
se sienten con nosotros a la misma mesa,
sean uno con nosotros en tu Hijo
y cantemos para ti, con nuestras múltiples voces,
una armoniosa sinfonía de alabanza.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Atraigamos a la gente a Jesús por nuestra forma de vivir, según el Evangelio. Porque somos también parte de la Iglesia misionera. Hagámoslo con la bendición de Dios todopoderoso, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
