18 de Diciembre – Feria privilegiada de Adviento
Ciclo del Leccionario: I,II
Introducción
EMANUEL
Oración Colecta
Señor Dios siempre fiel:
En Jesús nos has dado a uno
de nuestra propia carne y sangre humanas,
un perfecto hombre, pero aun así divino, Hijo tuyo,
por medio del cual quieres restaurar
la justicia y la fidelidad entre nosotros.
Ayúdanos a darte,
por él y en él,
la respuesta propia y adecuada
de amor fiel y servicial
que tú esperas de tu pueblo.
Queremos que seas nuestro Dios por siempre
por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
Los Reyes de Judá (Israel) no guiaron al pueblo hacia Dios. Por eso el profeta Jeremías anuncia que Dios los suprimirá y se erigirá a sí mismo como el pastor de su pueblo. Dios mismo realizará este nuevo comienzo por medio de un retoño, humano y lleno de virtud, de la casa de David. Por medio de él, Dios restablecerá la integridad de su pueblo y será causa de nuestra fidelidad.
“Miren: Viene un tiempo, dice el Señor,
en que haré surgir un renuevo en el tronco de David:
será un rey justo y prudente
y hará que en la tierra se observen la ley y la justicia.
En sus días será puesto a salvo Judá,
Israel habitará confiadamente
y a él lo llamarán con este nombre:
‘El Señor es nuestra justicia’.
Por eso, miren que vienen tiempos, oráculo del Señor, en los que no se dirá: ‘Bendito sea el Señor, que sacó a los israelitas de Egipto’, sino que se dirá: ‘Bendito sea el Señor, que sacó a los hijos de Israel del país del norte y de los demás países donde los había dispersado, y los trajo para que habitaran de nuevo su propia tierra’”.
Salmo Responsorial
R. (cf 7) Ven, Señor, rey de justicia y de paz.
Comunica, Señor, al rey tu juicio
y tu justicia, al que es hijo de reyes;
así tu siervo saldrá en defensa de tus pobres
y regirá a tu pueblo justamente.
R. Ven, Señor, rey de justicia y de paz.
Al débil librará del poderoso
y ayudará al que se encuentra sin amparo;
se apiadará del desvalido y pobre
y salvará la vida al desdichado.
R. Ven, Señor, rey de justicia y de paz.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
el único que hace grandes cosas.
Que su nombre glorioso sea bendito
y la tierra se llene de su gloria.
R. Ven, Señor, rey de justicia y de paz.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Señor neustro, que guiaste a tu pueblo por el desierto
y le diste la ley a Moisés en el Sinaí,
ven a redimirnos con tu poder.
R. Aleluya.
Evangelio
Mateo nos dice que Jesús, descendiente de David, retoño de su casa, hijo de José y de María, es el Hijo de Dios. Él es ciertamente “Dios-nuestra-justicia”, y Emanuel, “Dios-con-nosotros”. Él es Jesús. Su nombre significa “Salvador”.
Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Estando María, su madre, desposada con José, y antes de que vivieran juntos, sucedió que ella, por obra del Espíritu Santo, estaba esperando un hijo. José, su esposo, que era hombre justo, no queriendo ponerla en evidencia, pensó dejarla en secreto.
Mientras pensaba en estas cosas, un ángel del Señor le dijo en sueños: “José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”.
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta Isaías: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros.
Cuando José despertó de aquel sueño, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y recibió a su esposa.
Oración de los Fieles
Te rogamos, Señor, que nos despiertes cada vez que olvidamos que tú eres un Dios-con-nosotros. Y te decimos: R/Queremos ser mejores hermanos, Señor.
– Señor, que aprendamos de ti a ser misericordiosos con los débiles y necesitados, como tú eres bueno y misericordioso con nosotros; te rogamos.
– Señor, ya que tú estás con nosotros, haznos estar al lado de nuestros hermanos y hermanas en sus necesidades materiales y espirituales; te rogamos.
– Danos la integridad y el sentido de justicia que tantas veces se nos escapa y que seguimos olvidando; te rogamos.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre nuestro:
Solamente alguien no manchado por el pecado
podría amarte como te mereces
y hacernos a nosotros, pecadores,
capaces de responder a tu amor
como hijos e hijas tuyos.
Que estas nuestras ofrendas de pan y vino
sean un signo de que aguardamos a tu Hijo con esperanza
y de que estamos dispuestos a seguirle
en su forma leal de obediencia a tu voluntad
y de compromiso por tu justicia y amor.
Acéptanos en Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor, Dios salvador:
Te damos gracias por aceptarnos en tu Hijo Jesucristo.
En él nos configuras con una doble realidad:
somos los salvados por Cristo
y, al mismo tiempo,
somos salvadores de nosotros mismos
y de nuestros hermanos y hermanas.
Haznos plenamente conscientes
de que somos tu pueblo mesiánico.
Ayúdanos a responder a tu iniciativa de amor
con toda nuestra colaboración,
para que un día toda la humanidad te pertenezca
y te honre como Padre de todos
por medio de nuestro Hermano,
Jesucristo el Señor.
Bendición
Hermanos: No tengan miedo; Dios está con ustedes. Vivimos en sus manos, porque nos ha dado a Jesús, nuestro amigo y Salvador. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.
