Oseas
Capítulo 6
Conversión auténtica
–Vamos a volver al Señor:
él nos despedazó y nos sanará, nos hirió
y nos vendará la herida.
En dos días nos hará revivir, al tercer día nos restablecerá y viviremos en su presencia.
Esforcémonos por conocer al Señor: su venida es segura como la aurora; vendrá a nosotros como la lluvia, como aguacero que empapa la tierra.
–¿Qué haré contigo, Efraín: qué haré contigo, Judá? Su amor es nube mañanera, rocío que se evapora al alba.
Por eso los maté con las palabras de mi boca, los atravesé con mis profetas y mi sentencia brilla como la luz.
Porque quiero amor, no sacrificios; conocimiento de Dios, no holocaustos.
Llevo cuenta de sus maldades
Ellos en la tierra quebrantaron mi alianza, allí me hicieron traición.
Galaad es villa de malhechores, con huellas de sangre.
Como bandidos al acecho se confabulan los sacerdotes; asesinan camino de Siquén, ¡es una infamia lo que hacen!
En la casa de Israel he visto algo horrible: allí se prostituye Efraín, se contamina Israel.
También para ti, Judá, está el castigo preparado.

Comentarios
Comentario.
Esta sección presenta, de manera cada vez más detallada, la lectura que hace Oseas del comportamiento del pueblo, tomando como punto de referencia el de su propia esposa.
Conversión auténtica.
Finalmente, Israel regresa al Señor, pero con un arrepentimiento pasajero y no sincero. Además, se nota un intento descarado de manipular al Señor solo con la luz de la razón, calculando los ciclos de la naturaleza (3). Las palabras de Dios matan porque son la verdad que descubre la falsedad (cfr. Jn 3,19). Los sacrificios de un culto hipócrita no agradan al Señor, sino el honesto conocimiento de Dios y la fidelidad a su alianza (6; cfr. Mt 9,13).
Llevo cuenta de sus maldades.
El reino del norte (Israel) ha quebrantado la alianza mediante la violencia y la idolatría. La sanación presupone el reconocimiento del pecado (6,7), que el pueblo, junto con sus líderes, había tratado de encubrir (7,1).