1

La niñez de Israel  

Cuando Israel era niño, lo amé,

y desde Egipto llamé a mi hijo.

2

 Cuanto más los llamaba, más se alejaban de mí: ofrecían sacrificios a los Baales y quemaban ofrendas a los ídolos.

3

 Yo enseñé a andar a Efraín y lo llevé en mis brazos, y ellos sin darse cuenta de que yo los cuidaba.

4

 Con correas de amor los atraía, con cuerdas de cariño. Fui para ellos como quien alza una criatura a las mejillas; me inclinaba y les daba de comer.

5

 Pero volverá a Egipto, asirio será su rey, porque no quisieron convertirse.

6

 Irá girando la espada por sus ciudades y destruirá sus cerrojos; por sus maquinaciones devorará

7

 a mi pueblo, aferrado a la infidelidad. Aunque invoquen a su Dios, tampoco los levantará.

8

 ¿Cómo podré dejarte, Efraín; entregarte a ti, Israel? ¿Cómo dejarte como a Admá; tratarte como a Seboín? Me da un vuelco el corazón, se me conmueven las entrañas.

9

 No ejecutaré mi condena, no volveré a destruir a Efraín; que soy Dios y no hombre, el Santo en medio de ti y no enemigo destructor.

10

 Irán detrás del Señor, que rugirá como león; sí, rugirá y vendrán temblando sus hijos desde occidente,

11

 desde Egipto vendrán temblando como pájaros, desde Asiria como palomas, y los haré habitar en sus casas –oráculo del Señor–.

Comentarios

9:10 - 14:10

Comentario.

Comienza aquí una serie de poemas breves que comparten como denominador común algún aspecto de la feliz historia inicial de Israel, en contraste con su situación actual. A cada momento se subraya la infidelidad y la prostitución de Israel, en contrapunto con la fidelidad del Señor.

11:1 - 12:2

niñez de Israel.

La metáfora marido-esposa da lugar a la de padre-hijo. La infancia de Israel se remonta a su salida de Egipto. En Mt 2,15, esta profecía se aplica a la vuelta de Jesús niño desde su exilio en Egipto. El Señor había cuidado de Israel como a un niño (4), y al recordar los orígenes de Israel, el Señor cambia su ira en compasión (8). Adma y Seboín (8) eran ciudades próximas a Sodoma y Gomorra que fueron destruidas junto con ellas (Gén 19,24-25).


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