1

En el vientre del gran pez  

El Señor envió un pez gigantesco para que se tragara a Jonás y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días con sus noches.

2

 Desde el vientre del pez, Jonás rezó al Señor, su Dios:

3

 En el peligro grité al Señor y me atendió, desde el vientre del abismo pedí auxilio y me escuchó.

4

 Me habías arrojado al fondo, en alta mar, me rodeaba la corriente, tus torrentes y tus olas me arrollaban.

5

 Pensé: Me has arrojado de tu presencia; ¡quién pudiera otra vez ver tu santo templo!

6

 A la garganta me llegaba el agua, me rodeaba el océano, las algas se enredaban a mi cabeza;

7

 bajaba hasta las raíces de los montes, la tierra se cerraba para siempre sobre mí. Y sacaste mi vida de la fosa, Señor, Dios mío.

8

 Cuando se me acababan las fuerzas, invoqué al Señor, llegó hasta ti mi oración, hasta tu santo templo.

9

 Los devotos de los ídolos faltan a su lealtad;

10

 yo, en cambio, te cumpliré mis votos, mi sacrificio será un grito de acción de gracias: la salvación viene del Señor.

11

 El Señor dio orden al pez de vomitar a Jonás en tierra firme.

Comentarios

2:1 - 2:11

En el vientre del gran pez.

La salvación de Jonás por medio del gran pez se narra con brevedad: Dios ordena al gran pez tragarse a Jonás (1), Dios ordena al gran pez vomitar a Jonás en tierra firme (11). No se trata, pues, de narrar las «aventuras de Jonás», sino de colocarlo de inmediato en el lugar donde Dios desea manifestar su voluntad y su designio salvífico. A todas luces se observa que el salmo que entona Jonás (2-10) es una adición posterior, colocada aquí para subrayar la misericordia y la pronta actitud de Dios para escuchar y actuar en favor de quien le clama.


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