Ezequiel
Capítulo 15
La vid inútil
Me dirigió la palabra el Señor:
–Hijo de hombre, ¿en qué gana la vid a los demás arbustos silvestres?
¿Sacan de ella madera para cualquier labor? ¿Sacan acaso clavos para colgar la vajilla?
Si la echan al fuego para que se consuma, y el fuego le devora las puntas y el centro se quema, ¿para qué trabajo servirá?
Si cuando estaba entera no se la utilizaba para nada, ¡cuánto menos se hará algo con ella cuando la queme el fuego y la devore!
Por tanto, esto dice el Señor: Igual que el leño de la vid silvestre que eché al fuego para alimentarlo, así echaré a los habitantes de Jerusalén,
me enfrentaré con ellos: ¿escaparon del fuego?, pues el fuego los devorará, y sabrán que yo soy el Señor cuando me enfrente con ellos.
Convertiré su tierra en un desierto por los delitos que han cometido –oráculo del Señor–.

Comentarios
La vid inútil.
Jerusalén se compara a una vid silvestre cuya madera es inútil y cuyo fruto puede ser venenoso (2 Re 4,39-40). Si Dios no cultiva la vid, esta pierde todo su valor y razón de ser (cfr. Is 5,2; Jr 2,21).