1

La vid inútil  

Me dirigió la palabra el Señor:

2

 –Hijo de hombre, ¿en qué gana la vid a los demás arbustos silvestres?

3

 ¿Sacan de ella madera para cualquier labor? ¿Sacan acaso clavos para colgar la vajilla?

4

 Si la echan al fuego para que se consuma, y el fuego le devora las puntas y el centro se quema, ¿para qué trabajo servirá?

5

 Si cuando estaba entera no se la utilizaba para nada, ¡cuánto menos se hará algo con ella cuando la queme el fuego y la devore!

6

 Por tanto, esto dice el Señor: Igual que el leño de la vid silvestre que eché al fuego para alimentarlo, así echaré a los habitantes de Jerusalén,

7

 me enfrentaré con ellos: ¿escaparon del fuego?, pues el fuego los devorará, y sabrán que yo soy el Señor cuando me enfrente con ellos.

8

 Convertiré su tierra en un desierto por los delitos que han cometido –oráculo del Señor–.

Comentarios

15:1 - 15:8

La vid inútil.

Jerusalén se compara a una vid silvestre cuya madera es inútil y cuyo fruto puede ser venenoso (2 Re 4,39-40). Si Dios no cultiva la vid, esta pierde todo su valor y razón de ser (cfr. Is 5,2; Jr 2,21).


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