1

De la muerte a la vida

También ustedes estaban muertos por sus pecados y transgresiones.

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Seguían la conducta de este mundo y los dictados del jefe que manda en el aire, el espíritu que actúa en los rebeldes…

3

Lo mismo que ellos, también nosotros seguíamos los impulsos de los bajos deseos, obedecíamos los caprichos y pensamientos de nuestras malas inclinaciones, y naturalmente, estábamos destinados al castigo como los demás.

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Pero Dios, rico en misericordia, por el gran amor que nos tuvo,

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estando nosotros muertos por nuestros pecados, nos hizo revivir con Cristo –¡ustedes han sido salvados gratuitamente!–;

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con Cristo Jesús nos resucitó y nos sentó en el cielo,

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para que se revele a los siglos venideros la extraordinaria riqueza de su gracia y la bondad con que nos trató por medio de Cristo Jesús.

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Porque ustedes han sido salvados por la fe, no por mérito propio, sino por la gracia de Dios;

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y no por las obras, para que nadie se gloríe.

10

Somos obra suya, creados por medio de Cristo Jesús para realizar las buenas acciones que Dios nos había asignado como tarea.

11

Unidad por Cristo

Por tanto, ustedes los que en un tiempo eran paganos de cuerpo, llamados incircuncisos por los que se llamaban circuncisos de cuerpo, recuerden

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que entonces vivían lejos de Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel, ajenos a la alianza y sus promesas, sin esperanza y sin Dios en el mundo.

13

Pero, gracias a Cristo Jesús los que un tiempo estaban lejos, ahora están cerca, por la sangre de Cristo.

14

Porque Cristo es nuestra paz, el que de dos pueblos hizo uno solo, derribando con su cuerpo el muro divisorio, la hostilidad;

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anulando la ley con sus preceptos y cláusulas, reunió los dos pueblos en su persona, creando de los dos una nueva humanidad; restableciendo la paz.

16

Y los reconcilió con Dios en un solo cuerpo por medio de la cruz, dando muerte en su persona a la hostilidad.

17

Vino y anunció la paz a ustedes, los que estaban lejos y la paz a aquellos que estaban cerca.

18

Porque por medio de Cristo, todos tenemos acceso al Padre por un mismo Espíritu.

19

De modo que ya no son extranjeros ni huéspedes, sino conciudadanos de los consagrados y de la familia de Dios;

20

edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, con Cristo Jesús como piedra angular.

21

Por él todo el edificio bien trabado crece hasta ser santuario consagrado al Señor,

22

por él ustedes entran con los demás en la construcción para ser morada de Dios en el Espíritu.

Comentarios

2:1 - 2:10

De la muerte a la vida.

Pablo explica a los efesios que su pertenencia a la Iglesia en calidad de miembros del cuerpo de Cristo ha supuesto pasar de una «realidad de muerte» a una «realidad de vida», como si de una nueva creación se tratara. Al leer esto debemos considerar el fuerte sentido de identidad militante de las pequeñas comunidades que proponían una vida alternativa ante la corrupción generalizada en que había caído el Imperio y una fe alternativa ante la Ley judía. Tenían, pues, que defenderse de los paganos y judíos que amenazaban su identidad.

2:1 - 2:10

De la muerte a la vida.

Pablo explica a los efesios que su pertenencia a la Iglesia, en calidad de miembros del cuerpo de Cristo, ha supuesto pasar de una «realidad de muerte» a una «realidad de vida», como si de una nueva creación se tratara. Al leer esto, debemos considerar el fuerte sentido de identidad militante de las pequeñas comunidades, que proponían una vida alternativa ante la corrupción generalizada en la que había caído el Imperio, y una fe alternativa frente a la ley judía. Tenían, pues, que defenderse de los paganos y judíos que amenazaban su identidad.

2:11 - 2:22

Unidad por Cristo.

Este texto es la carta magna de la unidad y de la reconciliación, un asunto de máxima urgencia y actualidad para el cristiano de hoy también. Si antes nadie tenía el monopolio del pecado, viene a decir Pablo, pues todos estábamos metidos en el mismo fango, nadie tiene ahora el monopolio de la salvación, porque esta no depende ni de ritos, ni de leyes, ni de privilegios de sangre o raza, ni de méritos propios, sino que es un don gratuito de Dios. Pablo ve esta nueva humanidad en la Iglesia como la comunidad de los que conocen, creen, viven y anuncian a las naciones la Buena Noticia de que el mundo ha sido y está siendo salvado por la muerte y resurrección de Jesucristo.

2:11 - 2:22

Unidad por Cristo.

Este texto es la carta magna de la unidad y de la reconciliación, un asunto de máxima urgencia y actualidad para el cristiano de hoy. Si antes nadie tenía el monopolio del pecado, viene a decir Pablo, pues todos estábamos metidos en el mismo fango; nadie tiene ahora el monopolio de la salvación, porque esta no depende ni de ritos, ni de leyes, ni de privilegios de sangre o raza, ni de méritos propios, sino que es un don gratuito de Dios. Pablo ve en la Iglesia esta nueva humanidad como la comunidad de los que conocen, creen, viven y anuncian a las naciones la Buena Noticia de que el mundo ha sido y está siendo salvado por la muerte y resurrección de Jesucristo.


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