2 Reyes
Capítulo 24
Durante su reinado, Nabucodonosor, rey de Babilonia, hizo una expedición militar, y Joaquín le quedó sometido por tres años. Pero se le rebeló.
Entonces el Señor mandó contra él guerrillas de caldeos y sirios, moabitas y amonitas; los envió contra Judá para aniquilarla, conforme a la palabra que había pronunciado por sus siervos los profetas.
Eso le sucedió a Judá por orden del Señor, para apartarla de su presencia por los pecados que había cometido Manasés,
y por la sangre inocente que derramó hasta inundar a Jerusalén; el Señor no quiso perdonar.
Para más datos sobre Joaquín y sus empresas, véanse los Anales del reino de Judá.
Joaquín murió, y su hijo Jeconías le sucedió en el trono.
El rey de Egipto no volvió a salir de su país, porque el rey de Babilonia se había apoderado de las antiguas posesiones del rey de Egipto, desde el Nilo hasta el Éufrates.
Jeconías de Judá (598-597)
Cuando Jeconías subió al trono tenía dieciocho años, y reinó tres meses en Jerusalén. Su madre se llamaba Nejustá, hija de Elnatán, natural de Jerusalén.
Hizo lo que el Señor reprueba, igual que su padre.
En aquel tiempo, los oficiales de Nabucodonosor, rey de Babilonia, subieron contra Jerusalén y la cercaron.
Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó a Jerusalén cuando sus oficiales la tenían cercada.
Jeconías de Judá se rindió al rey de Babilonia, con su madre, sus ministros, generales y funcionarios. El rey de Babilonia los apresó el año octavo de su reinado.
Se llevó los tesoros del templo y de palacio, y destrozó todos los utensilios de oro que Salomón, rey de Israel, había hecho para el templo según las órdenes del Señor.
Deportó a todo Jerusalén, los generales, los ricos –diez mil deportados–, los herreros y cerrajeros; sólo quedó la plebe.
Nabucodonosor deportó a Jeconías a Babilonia. Llevó deportados de Jerusalén a Babilonia al rey, la reina madre y sus mujeres, sus funcionarios y grandes del reino,
todos los ricos –siete mil deportados–, los herreros y cerrajeros –mil deportados–, todos aptos para la guerra.
En su lugar nombró rey a su tío Matanías, y le cambió el nombre en Sedecías.
Sedecías de Judá (597-587)
Cuando Sedecías subió al trono tenía veintiún años, y reinó once años en Jerusalén. Su madre se llamaba Jamutal, hija de Jeremías, natural de Libna.
Hizo lo que el Señor reprueba, igual que había hecho Joaquín.
Eso le sucedió a Jerusalén y Judá por la cólera del Señor, hasta que las arrojó de su presencia. Sedecías se rebeló contra el rey de Babilonia.

Comentarios
Joaquín de Judá.
Joaquín es el rey que Egipto impone a Judá; su verdadero nombre era Eliacim, pero el faraón lo cambia por el de Joaquín. Todavía bajo dominio egipcio, Nabucodonosor de Babilonia somete a Judá. El rey Joaquín se rebela, pensando quizás que Egipto lo defendería; sin embargo, Babilonia intensifica sus ataques y no solo mantiene sometida a Judá, sino que además arrincona a Egipto al arrebatarle sus últimos territorios en Canaán (24,7). De nuevo se recalca que todas estas acciones contra Judá son enviadas por el Señor para castigar los pecados de los reyes que no fueron fieles a su voluntad divina.
Jeconías de Judá.
Ya no hay nada que hacer. Babilonia es ahora la dueña absoluta de todos los territorios al oeste del Éufrates, incluido Egipto. Judá, gobernada por Jeconías, solo puede rendirse ante el invasor, quien se alza con los tesoros del Templo y con todo lo valioso de Jerusalén. Para reafirmar aún más su dominio, también se hace con el rey, con su familia y con lo más representativo de la clase noble dirigente del país. Estamos ante la primera de al menos tres deportaciones selectivas que Babilonia aún realizará.
Sedecías de Judá.
Al igual que en Egipto, Babilonia impone a un nuevo rey, Matanías, tío del rey deportado, cuyo nombre pasa a ser Sedecías. También este rey «hizo lo que el Señor reprueba» (19), lo cual contribuyó a acelerar el castigo definitivo.