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Preocupaciones apostólicas de Pablo 

Por eso, no pudiendo aguantar más, decidimos quedarnos solos en Atenas

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y enviarles a Timoteo, hermano nuestro y ministro de Dios para la Buena Noticia de Cristo, para que los afirmara en su fe,

3

y los animara a no flaquear en estas tribulaciones; porque ustedes mismos saben que tenemos que sufrir estas cosas.

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Así, cuando estábamos entre ustedes, les advertimos que sufriríamos persecuciones; y así ha sucedido, como ustedes pudieron comprobarlo.

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Por eso, no pudiendo aguantar más, envié a pedir informes de la fe de ustedes, temiendo que el tentador los hubiera tentado y mi trabajo hubiera resultado estéril.

6

Buenas noticias de Tesalónica 

Ahora Timoteo acaba de volver de allí y nos trae buenas noticias de la fe y el amor de ustedes, del buen recuerdo que guardan siempre de nosotros, y de las ganas que tienen de vernos, tanto como nosotros a ustedes.

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Y así, hermanos, en medio de necesidades y tribulaciones nos consuela la fe de ustedes,

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y nos sentimos revivir por su fidelidad al Señor.

9

¿Cómo podremos dar gracias a Dios por ustedes, por el gozo que nos hacen sentir ante nuestro Dios?

10

Día y noche pedimos insistentemente estar allí presentes para completar lo que todavía falte en su fe.

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Que Dios, Padre nuestro, y el Señor nuestro Jesús nos ayuden para que podamos ir a visitarlos;

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y a ustedes, el Señor les conceda crecer cada vez más en el amor mutuo y universal, como el que nosotros tenemos por ustedes;

13

y fortalezca sus corazones para que puedan presentarse santos e inmaculados ante Dios nuestro Padre, cuando venga nuestro Señor Jesús con todos sus santos. [Amén.]


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