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Saludo 1Pablo, Silvano y Timoteo a la Iglesia de Tesalónica, en Dios Padre y en el Señor Jesucristo: Gracia y paz a ustedes.

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Acción de gracias 2Siempre damos gracias a Dios por todos ustedes, teniéndolos presentes en nuestras oraciones,

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recordando su fe activa, su amor entrañable y su esperanza perseverante en nuestro Señor Jesucristo ante Dios nuestro Padre.

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Nos consta, hermanos queridos de Dios, que ustedes han sido elegidos;

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porque, cuando les anunciamos la Buena Noticia, no fue sólo con palabras, sino con la eficacia del Espíritu Santo y con fruto abundante. Ya saben cómo procedimos cuando estuvimos allí al servicio de ustedes.

6

Y ustedes, por su parte, siguieron nuestro ejemplo y el del Señor, recibiendo el mensaje con el gozo del Espíritu Santo en medio de graves dificultades;

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hasta el punto de convertirse en modelo de todos los creyentes de Macedonia y Acaya.

8

A partir de ustedes la Palabra del Señor, no sólo se difundió en Macedonia y Acaya, sino que a todas partes llegó la fama de su fe en Dios, de manera que no es necesario hablar de esto.

9

Ellos mismos, cuentan cómo ustedes me han recibido y cómo, dejando los ídolos, se convirtieron a Dios para servir al Dios vivo y verdadero,

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y esperar la venida desde el cielo de su Hijo, al que resucitó de la muerte: Jesús, que nos libra de la condena futura.

Comentarios

1:1 - 1:1

Saludo.

Siendo esta la primera carta salida de la pluma de Pablo y probablemente el documento cristiano más antiguo, escrito hacia el año 51, merece la pena detenerse en el saludo. El Apóstol, siguiendo las reglas de cortesía epistolar de su tiempo, inicia su carta con la mención del remitente y de los destinatarios, terminando con una expresión de buenos augurios. Pablo dará siempre un contenido cristiano a este esquema tradicional. «Gracia» es saludo griego, en clave cristiana es el favor de Dios otorgado ahora por medio de su Hijo. «Paz» es saludo hebreo. El contexto cristiano enriquece su contenido, dándole también un sentido de «paz alternativa» a la «paz romana»: «les doy mi paz, y no la doy como la da el mundo» (Jn 14,27).

1:2 - 1:10

Acción de gracias.

El recuerdo de sus comunidades va siempre unido en Pablo a la oración y a la acción de gracias por ellas. El «fruto evangélico» que les recuerda el Apóstol es la acogida gozosa de su predicación y de su testimonio «en medio de graves dificultades» (6). Pablo presenta a continuación, en síntesis apretada, en qué consistió esta primera predicación que fructificó en la conversión de los tesalonicenses, por la que está dando gracias a Dios, a saber: el abandono de los ídolos para adherirse al Dios vivo y entrar así en la esperanza de la venida de su Hijo, Jesús, «que nos libra de la condena futura» (10). Esta esperanza de la venida de Cristo al final de los tiempos será uno de los temas principales de la carta.


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