Este texto es la carta magna de la unidad y de la reconciliación, un asunto de máxima urgencia y actualidad para el cristiano de hoy. Si antes nadie tenía el monopolio del pecado, viene a decir Pablo, pues todos estábamos metidos en el mismo fango; nadie tiene ahora el monopolio de la salvación, porque esta no depende ni de ritos, ni de leyes, ni de privilegios de sangre o raza, ni de méritos propios, sino que es un don gratuito de Dios. Pablo ve en la Iglesia esta nueva humanidad como la comunidad de los que conocen, creen, viven y anuncian a las naciones la Buena Noticia de que el mundo ha sido y está siendo salvado por la muerte y resurrección de Jesucristo.
