Pablo explica a los efesios que su pertenencia a la Iglesia, en calidad de miembros del cuerpo de Cristo, ha supuesto pasar de una «realidad de muerte» a una «realidad de vida», como si de una nueva creación se tratara. Al leer esto, debemos considerar el fuerte sentido de identidad militante de las pequeñas comunidades, que proponían una vida alternativa ante la corrupción generalizada en la que había caído el Imperio, y una fe alternativa frente a la ley judía. Tenían, pues, que defenderse de los paganos y judíos que amenazaban su identidad.
