Una vida profética.

En varios casos, los profetas utilizan signos externos para reforzar sus palabras; en otros, es su propia opción de vida la que se convierte en señal que anuncia algo (cfr. Os 1 y 3; Is 8,18; Ez 24,15-24). En el caso de Jeremías, se trata del celibato asumido como anticipo de la desolación que azotará a Judá. El impacto del signo radica en que el celibato era muy poco apreciado entre los israelitas (cfr. Sal 128); al verlo en el profeta, caerán en la cuenta de que así quedará Judá. El simbolismo del celibato de Jeremías se refuerza con el mandato del Dios de Israel de no celebrar banquetes (8) y de silenciar la voz alegre de los novios (9). El simbolismo del matrimonio está íntimamente ligado a la naturaleza de la alianza de Dios con su pueblo (cfr. Os 2,16-20). Los vv. 19-21 son una invocación del profeta, en la que se pone de manifiesto el reconocimiento universal que algún día harán todas las naciones del señorío del Dios de Jeremías.

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