La denuncia de los pecados de Judá y el anuncio de su merecido castigo (1-4) dan pie a la mención de una maldición dirigida a quien se aparta del Señor (5s) y de una bendición o bienaventuranza para quien se mantiene firme, esperando al Señor (7s). Los vv. 9-13 son una especie de meditación sapiencial que llama a mantener la fidelidad y la confianza únicamente en Dios.
