Tarifas del Templo.

Este capítulo constituye una especie de apéndice del libro y establece las tasas correspondientes para rescatar personas, animales o bienes que habían sido prometidos o consagrados al Señor. Era posible que un fiel devoto ofreciera al Señor algún don, que podía ser uno de sus hijos, excepción hecha del primogénito, ya que, en realidad, éste ya pertenecía al Señor (cfr. Éx 13,1s); podía ser parte de su ganado, de su tierra o de su casa. Todo lo que ofrecía pasaba a ser propiedad del Templo, específica-mente, de los sacerdotes. En muchos casos, la persona quería o necesitaba recuperar su ofrenda, lo cual, salvo algunas excepciones, era posible mediante el pago de un rescate. Este rescate es el motivo de la legislación de este capítulo.
El libro se cierra con la advertencia de que todos estos preceptos fueron dados por Dios a Moisés en el monte Sinaí, para que el fiel israelita se sienta comprometido y obligado a cumplirlos.

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