Este libro comienza ofreciendo una ubicación cronológica de los acontecimientos (1), más simbólica que real, cuyo fin es indicar que el pueblo aún permanece en el desierto, concretamente junto al monte Sinaí. Allí, el Señor llama a Moisés y le ordena realizar un censo. ¿Qué sentido tiene notificar este acontecimiento al comienzo del libro? Quizá la escuela teológico-sacerdotal (P), responsable de este libro, intentó dejar claro quiénes salieron de Egipto, quiénes hicieron la travesía del desierto y quiénes lograron entrar en la tierra prometida, pues solo los fieles al Señor son dignos de ella. En el capítulo 14 se dice, en efecto, que la primera generación de israelitas que salió de Egipto murió en el desierto. Esa generación es la que encontramos censada aquí. Será otra la que encontremos en el capítulo 26, a punto de iniciar el proceso de conquista y reparto de la tierra.
