Reconciliación.

Estos versículos nos ayudan a caer en la cuenta de que el pueblo ya vive las funestas consecuencias de su obstinación y de su desvío del proyecto de Dios. Muchos están deportados a Babilonia, pero la mayoría sigue viviendo en su propia tierra, sin perspectivas de vida y sometida al poder babilónico. Sin embargo, hay una luz de esperanza; pese al castigo que están soportando, el Dios de los padres, el Dios que un día liberó a los antepasados del poderío egipcio y se manifestó como un Dios de vida y justicia, hará cosas aún más maravillosas para volver a darles vida y libertad, pues la fidelidad del Señor es eterna.

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