Gratuidad divina y responsabilidad de Israel.

Israel nunca podrá jactarse de tener méritos suficientes para ser un pueblo especialmente elegido, pues no es ni grande ni importante. El motivo de su elección se debe puramente al amor de Dios, a su gracia y su bondad; Israel siempre deberá recordar esto. Volver a su pasado de esclavitud y dominación, y recordar que ese fue el motivo por el cual Dios lo amó y se comprome-tió con él. Dios los escuchó (cfr. Éx 3,7-9) y los elevó al rango de interlocutores suyos, dándoles la capacidad de comprometerse en un pacto: el de ser su pueblo, escuchan-do y obedeciendo todo lo que el Señor les ordenaba. Así pues, al don gratuito de Dios le corresponde una tarea, una responsabilidad muy grave para Israel.

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