Cuando se redactaron estas advertencias, Israel ya había caído en la idolatría. Recordemos que, aunque aparentemente se trata de la generación israelita que está a punto de entrar en la tierra prometida y que Moisés es quien les habla, en realidad se trata de otra generación, de otro escenario y de otro «predicador» que exhorta al pueblo a poner en práctica los mandatos y las normas del Señor. Todos habían fallado. El objetivo de estas exigencias es que el pueblo de Israel actúe como pueblo consagrado al Señor, elegido especialmente por Él para serlo entre los demás pueblos (6).
