Dina en Siquén.

El traslado de Jacob y su familia a Betel está enmarcado por el enamoramiento de Siquén, hijo de Hamor, por Dina, hija de Jacob, que se describe como una violación. La venganza de los hijos del patriarca provoca el lamento de Jacob ante las posibles reacciones de los habitantes del país.
El relato describe los peligros de la contaminación que el pueblo puede sufrir en el territorio cananeo. Por primera vez, el argumento de la circuncisión se utiliza para determinar la pertenencia o no a la nación israelita, aunque no parece ser el único requisito para pertenecer al pueblo elegido. De hecho, los hermanos de Dina pasan a espada a todos los que han sido circuncidados.
Jacob se lamenta de la violencia de sus hijos. Y los responsables, conforme al pensamiento antiguo, no quedarán impunes. De este modo, Simeón y Leví fueron las únicas tribus que nunca tuvieron territorio propio en el país. Leví no heredó territorio; la explicación fue que a esta tribu le correspondían funciones sacerdotales y, por tanto, su porción era el Señor (Jos 13,14.33). Por su parte, la tribu de Simeón, aunque en principio habitó el Bajo Negueb, fue finalmente absorbida por la de Judá.

Scroll to Top