Estipula dos servicios cultuales menores, pero de realización continua: el cuidado para mantener siempre encendida la lámpara en el santuario (cfr. Éx 27,20-21) como símbolo de la presencia permanente de Dios en medio de su pueblo, y el cambio semanal de los panes de la presencia o de la proposición, que simbolizaban la alianza perpetua del Señor con Israel y la obligación del pueblo de estar siempre en presencia del Señor (cfr. Éx 25,23-30).
