Extraña escena en la que Abrán es bendecido por un rey-sacerdote. Abrán cumple con lo dispuesto por el derecho vigente y paga la décima parte al sacerdote/rey. El Nuevo Testamento ve en este extraño personaje, que ofrece pan y vino, un anticipo de la figura de Cristo, sumo y eterno sacerdote de la nueva alianza (cfr. Heb 5,6-10; 6,20).
