El rescate de Lot.

Llama la atención el número de reyes y de reinos en un territorio tan pequeño. No se trata de reinos en sentido estricto, sino más bien de pequeñas ciudades-estado, cuya cabeza era un súbdito del faraón. La ciudad-estado fue un recurso político y económico para los grandes imperios. Todos los grupos que dieron origen a Israel vivieron en carne propia el influjo de estas unidades administrativas que expoliaban poco a poco a los campesinos, aldeanos y propietarios de tierras y ganado.
Nótese cómo Abrán es denominado «el hebreo» (13), lo cual aporta un toque de historicidad al relato. Se trataría del recuerdo de los conflictos permanentes entre aldeanos y campesinos y las autoridades representativas del imperio, protagonizados especialmente por grupos identificados como «hapiru» o «habiru», que, a la postre, serían el origen remoto de los «hebreos».

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