TRIGESIMOCUARTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO SÁBADO

ESPERANZA PERSEVERANTE

Ciclo del Leccionario: II

Introducción

Oración Colecta
Oh Dios, Salvador nuestro:
Hace mucho tiempo enviaste a tu Hijo Jesús entre nosotros,
pero hemos sido poco conscientes de su presencia
y además muchas veces lo escondemos a otros.
Despiértanos, Señor; haz que lo reconozcamos;
que él sea la luz de nuestras vidas
y que nosotros conduzcamos a nuestros hermanos
con entusiasmo hacia él.
Que él construya, entre nosotros y con nosotros,
un mundo mejor y un Reino de paz y amor
en el que te sirvamos compartiendo,
mientras caminamos animosos y con esperanza
hacia tu hogar de descanso y alegría sin fin.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Primera Lectura

Apocalipsis 22, 1-7

El Libro del Apocalipsis nos ofrece hoy una visión optimista del futuro: el río de vida corre hacia el árbol de vida. Son Dios mismo y el Cordero de Dios los que nos darán una vida maravillosamente fértil y duradera
1

Me mostró un río de agua viva, brillante como cristal, que brotaba del trono de Dios y del Cordero.

2

En medio de la plaza y en los márgenes del río crece el árbol de la vida, que da fruto doce veces: cada mes una cosecha, y sus hojas son medicinales para las naciones.

3

No habrá allí nada maldito. En ella se encontrará el trono de Dios y del Cordero. Sus siervos lo adorarán

4

y verán su rostro y llevarán en la frente su nombre.

5

Allí no habrá noche. No les hará falta luz de lámpara ni luz del sol, porque los ilumina el Señor Dios, y reinarán por los siglos de los siglos.

6

Venida de Cristo

Me dijo: Estas palabras son verdaderas y fidedignas. El Señor, Dios de los espíritus proféticos, envió a su ángel para mostrar a sus siervos lo que ha de suceder en breve.

7

Mira que llego pronto. Dichoso el que guarde las palabras proféticas de este libro.

Salmo Responsorial

Salmo 94, 1-2. 3-5. 6-7

R. Demos gracias al Señor.
Vengan, lancemos vivas al Señor,
aclamemos al Dios que nos salva.
Acerquémonos a él llenos de júbilo
y démosle gracias. R.
R. Demos gracias al Señor.
Porque el Señor es un Dios grande,
es un rey más grande que todos los dioses:
en sus manos están los abismos de la tierra
y son suyas las cumbres de los montañas;
el mar es suyo, pues él lo hizo,
y también la tierra, pues la formó con sus manos. R.
R. Demos gracias al Señor.
Vengan, y puestos de rodillas,
adoremos y bendigamos al Señor, que nos hizo,
pues él es nuestro Dios y nosotros, su pueblo,
él nuestro pastor y nosotros, sus ovejas. R.
R. Demos gracias al Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Cfr Lucas 21, 36

R. Aleluya, aleluya.
Velen y oren,
para que puedan presentarse sin temor
ante el Hijo del hombre.
R. Aleluya.

Evangelio

Lucas 21, 34-36

  El evangelio de hoy nos advierte que no debemos elegir el camino fácil de la indiferencia o del mal. Habremos de rendir cuentas al Hijo del Hombre. Tenemos que vigilar, de tal forma que podamos presentarnos ante él con dignidad y confianza. Nuestra esperanza es grande. Somos un Pueblo de esperanza.

34

Vigilancia y oración 

Presten atención, no se dejen aturdir con el vicio, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, para que aquel día no los sorprenda de repente,

35

porque caerá como una trampa sobre todos los habitantes de la tierra.

36

Estén despiertos y oren incesantemente, pidiendo poder escapar de cuanto va a suceder, así podrán presentarse seguros ante el Hijo del Hombre.

Oración de los Fieles

– Para que los líderes, profetas, testigos de la fe, y todos los que tienen la misión de avivar nuestra esperanza en un mundo mejor, sean guiados y movidos por el Espíritu Santo, fuente de esperanza, roguemos al Señor.
– Para que nosotros sepamos reavivar la fe y la confianza de los que se sienten mal, sin fuerza, sin esperanza y abatidos, y que lo hagamos gracias a nuestro firme compromiso de construir con ellos un mundo más justo y misericordioso, roguemos al Señor.
– Para que los miembros de esta nuestra comunidad nos animemos unos a otros con nuestra fe viva y nuestra inquebrantable esperanza, y que, por el amor y el servicio, el Señor viva entre nosotros, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios de nuestro futuro:
Te pedimos ante este altar
que tu Hijo Jesucristo venga a estar entre nosotros
en los signos de pan y vino.
Inspíranos por el poder de su Espíritu
y mantennos en esperanza,
para que nos comprometamos plenamente
a edificar en medio de la gente
una ciudad más humana, pacífica,
justa y fraterna
como una ofrenda que te sea agradable a ti,
nuestro Dios y Padre.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús el Señor.

Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro:
¡Qué bueno ha sido estar aquí con tu Hijo
y recibir de él el Pan eucarístico que nos da esperanza.
Ayúdanos en nuestros torpes intentos
de llevar a nuestro mundo frío e indiferente
el calor del Amor de Jesús,
su amistad y compasión,
para que llegue el día en que la gente
pueda reconocer vivo entre nosotros
a tu Hijo, Jesucristo el Señor.

Bendición
Hermanos: ¿Dónde está el Reino de Dios entre nosotros? ¿Puede la gente percibir que Cristo está realmente aquí en nuestras comunidades cristianas? Esperamos en el Señor; pero él también confía en nosotros. Que el Señor venga y nos haga activos y comprometidos a trabajar en su Reino, con su bendición. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y los acompañe siempre.

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