TRIGESIMO PRIMERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO VIERNES
SEAMOS BUENOS ADMINISTRADORES
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú nos has hecho responsables
de nuestra historia humana
y del futuro de este nuestro mundo.
Te pedimos la gracia de ser buenos administradores
de todo lo que nos has confiado.
Ayúdanos a usar sabia y rectamente nuestros talentos
al servicio de todo lo justo y bueno,
inspirados siempre por la fe
y viviendo en el Amor
de Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
Para Pablo, el mayor signo del amor gratuito de Dios es la cruz. Él exhorta una vez más a sus discípulos de Filipos a a permanecer firmes en la fe del Señor.
El ejemplo de Pablo
Hermanos, sigan mi ejemplo y pongan la mirada en los que siguen el ejemplo que yo les he dado.
Muchos –se lo decía frecuentemente y ahora se lo digo llorando– viven como enemigos de la cruz de Cristo:
su destino es la perdición, su dios es el vientre, su honor lo que es vergonzoso, su mentalidad es terrena.
Nosotros, en cambio, somos ciudadanos del cielo, de donde esperamos recibir al Señor Jesucristo;
él transformará nuestro cuerpo mortal, haciéndolo semejante a su cuerpo glorioso, con el poder que tiene para dominar todas las cosas.
Por eso, hermanos queridos y añorados, ustedes, amados míos que son mi alegría y mi premio, sigan así fieles al Señor.
Salmo Responsorial
R. (cf. 1) Vayamos con alegría al encuentro del Señor.
¡Qué alegría sentí, cuando me dijeron:
“Vayamos a la casa del Señor”!
Y hoy estamos aquí, Jerusalén,
jubilosos, delante de tus puertas. R.
R. Vayamos con alegría al encuentro del Señor.
A ti, Jerusalén, suben las tribus,
las tribus del Señor,
según lo que a Israel se le ha ordenado,
para alabar el nombre del Señor. R.
R. Vayamos con alegría al encuentro del Señor.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
En aquel que cumple la palabra de Cristo,
el amor de Dios ha llegado a su plenitud.
R. Aleluya.
Evangelio
El protagonista de esta parábola nos recuerda otro dicho del Maestro acerca de que los hijos de las tinieblas son más astutos que los hijos de la luz. ¿Acaso enaltece el Señor al administrador infiel? De ninguna manera avala su estafa. Solo destaca que, así como los valores del mundo se defienden con habilidad, con habilidad deben sus discípulos difundir el mensaje de Reino y ganar amigos para Dios.
Parábola del administrador astuto
A los discípulos les decía:
—Un hombre rico tenía un administrador. Le llegaron quejas de que estaba derrochando sus bienes.
Lo llamó y le dijo:
—¿Qué es lo que me han contado de ti? Dame cuentas de tu administración, porque ya no podrás seguir en tu puesto.
El administrador pensó: ¿Qué voy a hacer ahora que el dueño me quita mi puesto? Para cavar no tengo fuerzas, pedir limosna me da vergüenza.
Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me despidan, alguno me reciba en su casa.
Fue llamando uno por uno a los deudores de su señor y dijo al primero:
—¿Cuánto debes a mi señor?
Contestó:
—Cien barriles de aceite.
Le dijo:
—Toma el recibo, siéntate enseguida y escribe cincuenta.
Al segundo le dijo:
—Y tú, ¿cuánto debes?
Contestó:
—Cuarenta toneladas de trigo.
Le dice:
—Toma tu recibo y escribe treinta.
El dueño alabó al administrador deshonesto por la astucia con que había actuado. Porque los hijos de este mundo son más astutos con sus semejantes que los hijos de la luz.
Oración de los Fieles
– Por la Iglesia. Para que sea una Iglesia servidora y una Iglesia de los pobres, que dé claro testimonio de la gratuidad del amor de Dios, parábola viva del participar y compartir, roguemos al Señor.
– Por los que tienen posiciones de responsabilidad en la política, en las finanzas y en la economía. Para que la honestidad, la justicia y la sincera preocupación por el bien común de todos guíe sus proyectos, decisiones y acciones, roguemos al Señor.
– Por los que luchan por su subsistencia en trabajos menos apreciados por la sociedad. Para que la gente respete y reconozca su dignidad y el gran servicio que prestan a todos, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Con estos dones de pan y vino
presentamos nuestros esfuerzo y preocupaciones,
junto con las aspiraciones y sufrimientos
de nuestros hermanos los hombres, cercanos o lejanos.
Queremos confiarte siempre
todo aquello de lo que nos has hecho responsables,
y pedirte que nos des paciencia y fuerza
para, con tu ayuda, llevemos todo a buen término.
Te lo pedimos en nombre de Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Somos débiles y tímidos
y sin embargo sabemos que tú esperas mucho de nosotros.
Abre nuestros corazones
al Espíritu valiente y audaz de Jesús, tu Hijo,
para que él lleve a buen término
todo lo que has comenzado en nosotros.
Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Dios nos ha confiado mucho: nos ha dado nuestros talentos y cualidades, nuestros familiares y amigos, tantas personas buenas a nuestro lado, las riquezas de la naturaleza, de su Creación… Preocupémonos y cuidémonos de todo lo que se nos ha encomendado. Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.
