TRIGESIMO PRIMERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO SÁBADO
LAS POSESIONES y EL EVANGELIO
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Por medio de tu Hijo,
tú nos comunicas hoy
que no podemos ser al mismo tiempo
tus amigos y amigos del dinero.
Danos la gracia de ver más profundamente
que somos amigos del dinero
cuando somos injustos con otros
o cuando, con nuestro silencio,
toleramos cobardemente la injusticia.
Pero danos también la gracia
de ser más profundamente conscientes
de que somos tus amigos
cuando valoramos y apreciamos la vida sencilla,
cuando no somos codiciosos de dinero
o ávidos de una alta situación y prestigio social,
sino cuando invertimos en los hermanos
y utilizamos con ilusión todos tus dones para servirlos
y para edificar tu Reino de justicia, verdad, paz y amor.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
Esta afectuosa Carta de Pablo a los Filipenses da cuenta de la gratitud del apóstol con esa comunidad cristiana que lo ayudó oportunamente como ninguna otra lo hiciera. Pero además esta Carta los anima, y nos anima ante toda adversidad, a una fe inquebrantable: En Cristo, todo lo puedo. El me fortalece.
Agradecimientos y saludos finales
El Señor me llenó de alegría porque otra vez floreció su preocupación por mí; siempre la tenían, pero les faltaba ocasión de demostrarla.
No lo digo por estar necesitado, porque he aprendido a bastarme con lo que tengo.
Sé lo que es vivir en la pobreza y también en la abundancia. Estoy plenamente acostumbrado a todo, a la saciedad y el ayuno, a la abundancia y la escasez.
Todo lo puedo en aquel que me da fuerzas.
Con todo, hicieron bien en mostrarse solidarios de mis sufrimientos.
Ustedes, filipenses, saben bien que, al principio de mi predicación, cuando salí de Macedonia, ninguna Iglesia, fuera de ustedes, se asoció a mis cuentas de gastos y entradas.
Estando yo en Tesalónica, varias veces me enviaron medios para ayudarme en mis necesidades.
No es que busque recibir; busco más bien los intereses que aumentan su cuenta delante de Dios.
Por el momento tengo todo lo que necesito, y más aún, tengo de sobra con lo que Epafrodito me entregó de parte de ustedes: fue como una ofrenda de grato aroma, un sacrificio aceptable y agradable a Dios.
Mi Dios, colmará todas sus necesidades según su riqueza y generosidad por medio de Cristo Jesús.
Salmo Responsorial
R. (1a) Dichosos los que temen al Señor.
Dichosos los que temen al Señor
y aman de corazón sus mandamientos;
poderosos serán sus descendientes:
Dios bendice a los hijos de los buenos. R.
R. Dichosos los que temen al Señor.
Quienes, compadecidos, prestan
y llevan su negocio honradamente,
jamás se desviarán:
vivirá su recuerdo para siempre. R.
R. Dichosos los que temen al Señor.
Firme está y sin temor su corazón,
al pobre dan limosna,
obran siempre conforme a la justicia;
su frente se alzará llena de gloria. R.
R. Dichosos los que temen al Señor.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre,
para enriquecernos con su pobreza.
R. Aleluya.
Evangelio
Una vez más las palabras de Jesús, fuertes, contundentes, llegan a nuestros corazones apegados egoístamente a las cosas de este mundo –confort, dinero, posición social, poder, alarde de buena fama…– para recordarnos que no podemos servir a dos señores… ¿En quién pondremos nuestro corazón? ¿A quién le entregaremos nuestras mayores energías? ¿Dónde está nuestro verdadero tesoro?
El uso del dinero
Y yo les digo que con el dinero sucio se ganen amigos, de modo que, cuando se acabe, ellos los reciban en la morada eterna.
El que es fiel en lo poco, es fiel en lo mucho; el que es deshonesto en lo poco, es deshonesto en lo mucho.
Si con el dinero sucio no han sido de confianza, ¿quién les confiará el legítimo?
Si con lo ajeno no han sido de confianza, ¿quién les confiará lo que les pertenece a ustedes?
Un empleado no puede estar al servicio de dos señores: porque odiará a uno y amará al otro o apreciará a uno y despreciará al otro. No pueden estar al servicio de Dios y del dinero.
La Ley y la Buena Noticia
Los fariseos, que eran muy amigos del dinero, oían todo esto y se burlaban de él.
Él les dijo:
—Ustedes pasan por justos ante los hombres, pero Dios los conoce por dentro. Porque lo que los hombres tienen por grande Dios lo aborrece.
Oración de los Fieles
– Para que los gobiernos de las naciones no promuevan ni permitan, por saldar deudas nacionales o por ganancia personal corrupta e ilícita, el saqueo de los recursos naturales de una nación, roguemos al Señor.
– Para que en nuestras familias sepamos promover sinceramente una vida sobria, sencilla, y al mismo tiempo solidaria, roguemos al Señor.
– Para que los padres sepan inculcar a sus hijos que existen valores más altos que el dinero, las posesiones, el poder y una alta posición social, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Tú partes y repartes aquí para nosotros
el Pan que satisface a los pobres;
y escancias para nosotros el vino de Salvación y alegría
de Jesucristo, tu Hijo.
Junto con él, y por la sabiduría y fuerza
de su Santo Espíritu,
que sepamos ponernos a nosotros mismos
con todos nuestros dones
creativamente al servicio de los hermanos,
para que tu Reino crezca en todos nosotros
y, por tu gracia, dé fruto y perdure
por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Oh Dios, todopoderoso y lleno de toda riqueza:
Lo que tú creas, lo repartes y regalas
y nos lo encomiendas dejándolo a nuestro cuidado.
Nosotros, por el contrario,
intentamos guardar firmemente
riquezas y poder en nuestras propias manos.
Te damos gracias porque tú eres diferente,
generoso y no entrometido,
oculto humildemente detrás de tus dones
Haznos comprender que no nos volvemos más pequeños
cuando nos hacemos grandes unos a otros,
ni más pobres si otros son ricos y pudientes.
Queremos compartir la mentalidad
de quien, al hacerse hombre,
no alardeó de ser Dios
y renunció al poder y la fuerza por nosotros,
Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Jesús quiere que seamos agradecidos por los dones recibidos de Dios, precisamente actuando con responsabilidad con lo que tenemos, y eso incluye el generoso compartir, en lo poco y en lo mucho. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y los acompañe siempre.
