TRIGESIMO PRIMERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO JUEVES
PERDIDO Y ENCONTRADO
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Sabemos que Jesús vino para redimir a todos;
sin embargo, él quería encontrar especialmente
a los rechazados por la gente:
al cobrador de impuestos, al pecador, al perdido y derrochador.
No nos permitas, Padre de bondad,
que, llevados por nuestro celo por lo recto y bueno,
perdamos de vista a las personas rechazadas por la gente,
que sin embargo merecían el cariño especial de tu Hijo,
Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
Como judío que era, Pablo podría estar orgulloso de muchas cosas: había nacido como miembro del Pueblo escogido y había sido circuncidado; como fariseo, se sentía seguro en la estricta observancia de la Ley… Sin embargo, al encontrarse con Cristo, entendió que todas esas cosas eran obstáculos para encontrarlo. La Ley lo había hecho prisionero de las observancias y regulaciones rabínicas de la época en vez de hacerlo servidor de Dios en espíritu y verdad. Pero ahora se siente feliz porque, por la gracia de Dios, ha descubierto la locura de la cruz.
Nosotros somos los verdaderos circuncidados, los que servimos a Dios en espíritu, ponemos en Cristo nuestra gloria y no nos apoyamos en méritos corporales.
Si bien yo podría apoyarme en tales cosas. Nadie tendría más razones que yo para confiar en ellas,
circuncidado el octavo día, israelita de raza, de la tribu de Benjamín, hebreo hijo de hebreos; respecto a la ley, fariseo,
celoso perseguidor de la Iglesia; en cuanto al cumplimiento de la ley, irreprochable.
[Pero] lo que para mí era ganancia lo consideré, por Cristo, pérdida.
Más aún, todo lo considero pérdida comparado con el bien supremo de conocer a Cristo Jesús mi Señor; por él doy todo por perdido y lo considero basura con tal de ganarme a Cristo
Salmo Responsorial
R. (3b) El que busca al Señor será dichoso.
Entonen en su honor himnos y cantos
celebren los portentos.
Del nombre del Señor enorgullézcanse
y siéntase feliz el que lo busca. R.
R. El que busca al Señor será dichoso.
Recurran al Señor y a su poder
y a su presencia acudan.
Recuerden los prodigios que él ha hecho,
sus portentos y oráculos. R.
R. El que busca al Señor será dichoso.
Descendientes de Abraham, su servidor,
estirpe de Jacob, su predilecto.
escuchen: el Señor es nuestro Dios
y gobiernan la tierra sus decretos. R.
R. El que busca al Señor será dichoso.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Vengan a mí, todos los que están fatigados
y agobiados por la carga,
y yo les daré alivio, dice el Señor.
R. Aleluya.
Evangelio
El capítulo 15 de Lucas, entero, trata de gente que ha perdido algo y acaba encontrándolo: un pastor encuentra una oveja perdida, una ama de casa encuentra una valiosa moneda y un padre feliz vuelve a encontrar a su hijo. Todos se sienten sumamente felices, excepto el hermano mayor del hijo perdido. Esta alegría de todos manifiesta la atención de Jesús por todo lo perdido, rechazado, devaluado a los ojos del mundo.
Parábola de la oveja perdida
Todos los recaudadores de impuestos y los pecadores se acercaban a escuchar.
Los fariseos y los doctores murmuraban:
—Éste recibe a pecadores y come con ellos.
Él les contestó con la siguiente parábola:
—Si uno de ustedes tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va a buscar la extraviada hasta encontrarla?
Al encontrarla, se la echa a los hombros contento,
se va a casa, llama a amigos y vecinos y les dice: Alégrense conmigo, porque encontré la oveja perdida.
Les digo que, de la misma manera habrá más fiesta en el cielo por un pecador que se arrepienta que por noventa y nueve justos que no necesiten arrepentirse.
Parábola de la moneda perdida 8Si una mujer tiene diez monedas y pierde una, ¿no enciende una lámpara, barre la casa y busca con mucho cuidado hasta encontrarla?
Al encontrarla, llama a las amigas y vecinas y les dice: Alégrense conmigo, porque encontré la moneda perdida.
Les digo que lo mismo se alegrarán los ángeles de Dios por un pecador que se arrepienta.
Oración de los Fieles
– Para que los pastores de la Iglesia y de la sociedad no se pierdan yendo neciamente en busca del poder, del prestigio y de las riquezas, roguemos al Señor.
– Para que el Señor dé a su Iglesia pastores comprometidos, que sigan, como los primeros discípulos, echando las redes con tacto y bondad, para que todos conozcan al Salvador, roguemos al Señor.
– Para que, en nuestra comunidad, nos apoyemos y estimulemos mutuamente esforzándonos por vivir más radicalmente la vida misma de Cristo, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Que tu pan y tu vino nos recuerden nuestra solidaridad
incluso con los que viven al margen de la sociedad.
Tú los amas, y ellos son parte de nosotros.
Que podamos darles la palabra de aliento
que ellos están esperando.
Que nosotros también los busquemos y los amemos
como nuestro Señor Jesucristo,
tu Hijo y Salvador nuestro
que vive y reina por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Tu Reino no es propiedad privada y excluyente
de aquellos a quienes has concedido la gracia
de encontrarte y de creer en ti.
Que nos preocupemos y busquemos contigo
a los débiles, a los violentos, a los tímidos,
sin ninguna actitud de superioridad o condescendencia.
Ayúdanos a formar una comunidad
en la que haya espacio suficiente para todos;
una comunidad que favorezca el crecimiento
y la dignidad humana de todos y cada uno.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Sabemos que Dios ama a todos y quiere que todos pertenezcan a su Reino. Que ayudemos a cualquier hermano, en cualquier lugar y momento, para que encuentre realmente al Señor. Que el mismo Señor nos ayude. Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y les acompañe siempre.
