VIGESIMONOVENA SEMANA DEL TIEMPO OREDINARIO SÁBADO

CONSTRUYENDO COMUNIDAD

Ciclo del Leccionario: II

Introducción

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Es alentador para nosotros oír que,
seamos o no conocidos e influyentes en este mundo,
tanto si nuestros talentos son muchos como si son pocos,
todos somos importantes para ti
y tú nos necesitas para construir el Cuerpo de tu Hijo, la Iglesia.
Gracias por esta confianza que nos das.
Haznos capaces de construir unidad y comunidad
por medio de las gracias y dones
con las que tú nos enriqueces
en Jesucristo nuestro Señor.

Primera Lectura

Efesios 4, 7. 11-16

La Primera Lectura de la Carta a los Efesios nos dice hoy que se nos dieron los dones a todos y a cada uno de nosotros para edificar el Cuerpo de Cristo. Construir comunidad es nuestra tarea, y cada uno es importante, aun cuando parezca secundario o de poca monta lo que podemos aportarle. Cada miembro añade su propia fuerza.

7

Cada uno de nosotros recibió su propio don, en la medida en que Cristo los ha distribuido.

11

Él nombró a unos apóstoles, a otros profetas, evangelistas, pastores y maestros.

12

Así preparó a los suyos para los trabajos del ministerio, para construir el cuerpo de Cristo;

13

hasta que todos alcancemos la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto y a la madurez de la plenitud de Cristo.

14

Así no seremos niños, juguete de las olas, arrastrados por el viento de cualquier doctrina, por el engaño de la astucia humana y por los trucos del error.

15

Por el contrario, viviendo en la verdad y el amor, crezcamos hasta alcanzar del todo al que es la cabeza, a Cristo.

16

Gracias a él, el cuerpo entero, recibe unidad y cohesión gracias a los ligamentos que lo vivifican y por la acción propia de cada miembro; así el cuerpo va creciendo y construyéndose en el amor.

Salmo Responsorial

Salmo 121, 1-2. 3-4ab. 4cd-5

R. (1) Vamos a la casa del Señor.
íQué alegría sentí, cuando me dijeron:
“Vayamos a la casa del Señor”!
Y hoy estamos aquí, Jerusalén,
jubilosos, delante de tus puertas. R.
R. Vamos a la casa del Señor.
A ti, Jerusalén, suben las tribus,
las tribus del Señor,
según lo que a Israel se le ha ordenado,
para alabar el nombre del Señor. R.
R. Vamos a la casa del Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Ezequiel 33, 11

R. Aleluya, aleluya.
No quiero la muerte del pecador,
sino que se arrepienta y viva, dice el Señor.
R. Aleluya.

Evangelio

Lucas 13, 1-9

Somos pecadores, pero Dios es un Dios paciente, dispuesto siempre a dar nuevas oportunidades. 

1

Exhortación al arrepentimiento 

En aquella ocasión se presentaron algunos a informarle acerca de unos galileos cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios.

2

Él contestó:

—¿Piensan que aquellos galileos, sufrieron todo eso porque eran más pecadores que los demás galileos?

3

Les digo que no; y si ustedes no se arrepienten, acabarán como ellos.

4

¿O creen que aquellos dieciocho sobre los cuales se derrumbó la torre de Siloé y los mató, eran más culpables que el resto de los habitantes de Jerusalén?

5

Les digo que no; y si ustedes no se arrepienten acabarán como ellos.

6

La higuera sin higos 

Y les propuso la siguiente parábola: —Un hombre tenía una higuera plantada en su viña. Fue a buscar fruto en ella y no lo encontró.

7

Dijo al viñador:

—Hace tres años que vengo a buscar fruta en esta higuera y nunca encuentro nada. Córtala, que encima está malgastando la tierra.

8

Él le contestó:

—Señor, déjala todavía este año; cavaré alrededor y la abonaré,

9

a ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortarás.

Oración de los Fieles

– Para que nuestras comunidades locales sean profundamente conscientes de que están unidas en fe y amor, en esperanza y servicio, con el Papa y con la Iglesia Universal, roguemos al Señor.
– Para que en nuestra Iglesia y en nuestras comunidades nos aceptemos unos a otros en toda nuestra diversidad, roguemos al Señor.
– Para que cada uno de nosotros, en su lugar y con su propia misión, sea profundamente consciente de que es aceptado y requerido para el bien de todo la Iglesia, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Esta nuestra comunidad te ofrece
en este pan y este vino
su deseo de ser una.
Que este banquete eucarístico nos una todavía más
y nos haga el signo visible
de la unidad a la que tú llamas a tu Pueblo
bajo la única cabeza
que es Jesucristo, nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Es hermoso estar aquí unidos
por encima de nuestras diferencias
con una sola fe y un solo amor
junto a Jesús, tu Hijo.
Que la variedad de nuestros talentos
de mente y corazón,
de nuestras inclinaciones y funciones,
e incluso de nuestras deficiencias,
contribuya al crecimiento en Amor
de la Iglesia de Jesucristo, nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Como miembros de un mismo Cuerpo, tenemos que trabajar entusiasta y generosamente todos juntos para edificar la Iglesia. Si dejamos de hacerlo, la Iglesia se desploma. Pero trabajando juntos, en la presencia del Señor, podemos hacerla fuerte y robusta. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.

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