VIGESIMOSÉPTIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MIÉRCOLES
“SEÑOR, ENSÉÑANOS A ORAR”
Otras Celebraciones para este Día:
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Oh Dios Padre nuestro:
Tú nos describes hoy cómo oraba Jesús
y cómo enseñó a sus discípulos a orar:
ante todo, por la gloria de tu nombre,
por la venida y crecimiento de tu Reino
y para que se cumpla tu voluntad.
Nosotros sabemos que esta voluntad es la del Padre
y por eso te pedimos con fe y confianza:
Que tu voluntad sea nuestra voluntad,
que tu gloria sea nuestra gloria,
que tu Reino de paz y justicia,
de amor y perdón, sea nuestro Reino,
y que constantemente crezca entre nosotros
ahora y por los siglos de los siglos.
Primera Lectura
Pablo había recibido su misión directamente de Cristo y trabajó denodadamente para que sus hermanos, sus discípulos y las nuevas comunidades cristianas comprendieran la libertad ganada por la cruz de Cristo Jesús.
Pablo y los otros apóstoles
Pasados catorce años subí de nuevo a Jerusalén con Bernabé y llevando conmigo a Tito.
Subí siguiendo una revelación. En privado expuse a los más respetables la Buena Noticia que predicaba a los paganos, no sea que estuviera trabajando o hubiese trabajado inútilmente.
Al contrario, reconocieron que se me había confiado anunciar la Buena Noticia a los paganos, así como a Pedro fue confiado el anuncio a los judíos;
porque el mismo Dios que asistía a Pedro en su apostolado con los judíos, me asistía a mí en el mío con los paganos.
Entonces Santiago, Cefas y Juan, considerados los pilares, reconociendo el don que se me había hecho, nos estrecharon la mano a mí y a Bernabé en señal de comunión; para que nosotros nos ocupáramos de los paganos y ellos de los judíos.
Sólo pidieron que nos acordáramos de los pobres, cosa que siempre he tratado de cumplir.
Pablo se enfrenta con Pedro
Cuando Cefas llegó a Antioquía me enfrenté con él abiertamente, porque su conducta era censurable.
Ya que antes de la llegada de algunos enviados de Santiago, solía comer con los paganos; en cuanto llegaron, dejó de hacerlo y se apartó por miedo a los judíos.
Los otros judíos cristianos se pusieron a disimular como él, hasta el punto que incluso Bernabé se dejó arrastrar a la simulación.
Cuando vi que no procedían rectamente según la verdad de la Buena Noticia, dije a Pedro en presencia de todos: Si tú, que eres judío, vives al modo pagano y no al judío, ¿cómo obligas a los paganos a vivir como judíos?
Salmo Responsorial
R. (Mc 16, 15) Bendito sea el Señor.
Que alaben al Señor todas las naciones,
que lo aclamen todos los pueblos.
R. Bendito sea el Señor.
Porque grande es su amor hacia nosotros
y su fidelidad dura por siempre.
R. Bendito sea el Señor.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Hemos recibido un espíritu de hijos,
que nos hace exclamar: ¡Padre!
R. Aleluya.
Evangelio
Los discípulos debieron admirar a Jesús cuando oraba, porque, cuando acabó, le pidieron que les enseñara a orar. Esto es, en verdad, lo que nosotros también deberíamos pedirle en esta eucaristía: que nuestra oración sea amplia y profunda como la suya, dando honor y gloria al Padre y llevándole el torrente de las necesidades y de los afanes de todos.
La oración: el Padrenuestro
Una vez estaba en un lugar orando. Cuando terminó, uno de los discípulos le pidió:
—Señor, enséñanos a orar como Juan enseñó a sus discípulos.
Jesús les contestó:
—Cuando oren, digan:
Padre,
santificado sea tu nombre,
venga tu reino;
el pan nuestro de cada día
danos hoy;
perdona nuestros pecados
como también
nosotros perdonamos
a todos los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación.
Oración de los Fieles
– Para que seamos hombres y mujeres de oración, de tal forma que la fuente de nuestra fuerza no se seque nunca, y que vivamos y trabajemos siempre en la presencia de Dios, roguemos al Señor.
– Para que la oración no se convierta en una alienación y huida de la vida real o del compromiso con la gente más necesitada, roguemos al Señor.
– Para que aprendamos de Cristo, cuando oramos, a dar prioridad a las cosas que realmente importan: la venida del Reino y el bien del Pueblo de Dios, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios Padre nuestro:
Los dones que ahora portamos en nuestras manos
expresan las oraciones de todos los presentes
y también las de todos los que no están aquí con nosotros.
Ayúdanos a crecer en profundidad y en anchura
en una vida de fe y oración.
Enséñanos a orar como Jesús
para que nos acojas como hijos,
juntamente con él,
que es nuestro Dios y Señor
por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro:
Queremos seguir escuchando tu Palabra,
como hemos hecho aquí en la presencia de tu Hijo.
Mantennos en constante diálogo contigo,
para que seamos también capaces de diálogo
con el mundo y con nuestros hermanos.
Que la oración sea para nosotros
una fuente de compromiso
que nunca se seque.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Es bueno recordar que, como cristianos, tenemos la tarea de rogar por todos. Nuestro papel es ser mediadores, así como somos mediadores de paz y de reconciliación. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
