VIGESIMOSÉPTIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO JUEVES
ORACIÓN INSISTENTE
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Cuando clamamos a ti,
a veces nos preguntamos si realmente nos oyes,
ya que tu silencio es a veces opresivo.
Mantén nuestra confianza en tu bondad
y en tu constante presencia amorosa.
Danos lo bueno cuando te lo pedimos
y también cuando nos olvidamos de pedirlo;
que te encontremos cuando te busquemos;
ábrenos cuando llamemos a tu puerta,
en el nombre de Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
Como los gálatas, nosotros también somos víctimas de la tentación perpetua de fabricarnos una santidad a medida. Creemos que, si cumplimos con los ritos y las prácticas religiosas, aunque nuestro corazón esté lejos de Dios, estamos salvados. Escuchemos lo que nos dice San Pablo.
La Ley y la fe
¡Gálatas insensatos! ¿Quién los ha seducido a ustedes, ante quienes fue presentada la imagen de Jesucristo crucificado?
Una cosa quiero que me expliquen: ¿Han recibido el Espíritu por cumplir la ley o por haber escuchado con fe?
¿Tan insensatos son que habiendo empezado con el Espíritu han acabado en el instinto?
¿Han experimentado en vano cosas tan importantes? Imposible que haya sido en vano.
Aquel que les da el Espíritu y hace milagros por medio de ustedes ¿lo hace porque cumplen la ley o porque creen en la predicación?
Salmo Responsorial
R. (cf. 68) Bendito sea el Señor, Dios de Israel.
El Señor ha hecho surgir en favor nuestro
un poderoso salvador en la casa de David su siervo.
Así lo había anunciado desde antiguo,
por boca de sus santos profetas. R.
R. Bendito sea el Señor, Dios de Israel.
Anunció que nos salvaría de nuestros enemigos
y de las manos de todos los que nos aborrecen,
para mostrar su misericordia a nuestros padres,
y acordarse de su santa alianza. R.
R. Bendito sea el Señor, Dios de Israel.
El Señor juró a nuestro padre Abraham
concedernos que, libres ya de nuestros enemigos,
le sirvamos sin temor, en santidad y justicia,
delante de él, todos los días de nuestra vida. R.
R. Bendito sea el Señor, Dios de Israel.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Abre, Señor, nuestros corazones,
para que comprendamos las palabras de tu Hijo.
R. Aleluya.
Evangelio
San Lucas nos dice que Jesús oraba con frecuencia. E insistentemente. Como en su agonía en el Huerto de los Olivos. Su evangelio nos invita a revisar nuestra oración. Porque Dios nos dará no solo cosas buenas, sino también el Espíritu Santo, el don que contiene todos los dones.
Y les añadió:
—Supongamos que uno tiene un amigo que acude a él a media noche y le pide: Amigo, préstame tres panes,
que ha llegado de viaje un amigo mío y no tengo qué ofrecerle.
El otro desde dentro le responde: No me vengas con molestias; estamos acostados yo y mis niños; no puedo levantarme a dártelo.
Les digo que, si no se levanta a dárselo por amistad, se levantará a darle cuanto necesita para que deje de molestarlo.
Y yo les digo: Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá,
porque quien pide recibe, quien busca encuentra, a quien llama se le abre.
¿Qué padre entre ustedes, si su hijo le pide pan, le da una piedra? O, si le pide pescado, ¿le dará en vez de pescado una culebra?
O, si pide un huevo, ¿le dará un escorpión?
Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!
Oración de los Fieles
– Por aquellos a quienes se les ha confiado especialmente en la Iglesia el ministerio del perdón. Para que sean intransigentes con el mal, pero al mismo tiempo acojan a los pecadores con respeto y con amor misericordiosos, roguemos al Señor.
– Por los consagrados y las consagradas a la vida contemplativa. Para que apreciemos y agradezcamos su vida de oración permanente que también nos acerca las bendiciones de Dios, roguemos al Señor.
– Por todos los cristianos. Para que nuestras oraciones por los pobres y por los que sufren nos comprometan más en la promoción de la justicia, en el compartir sus cargas y en restaurar su dignidad, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Tú quieres que experimentemos tu bondad
al darnos a Jesús, tu Hijo.
En estos signos de pan y vino
expresamos nuestra confianza en ti.
Sé misericordioso con nosotros
y escucha nuestras súplicas.
Otórganos el Pan de Vida
y lo que necesitamos para vivir,
por medio de Jesucristo
Hijo tuyo y Señor nuestro,
por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
En respuesta a nuestra súplica
nos has dado el Pan de Vida,
a nosotros, que somos especial posesión tuya.
Acepta nuestra acción de gracias
y ayúdanos a no ser sordos
a los gritos de los que apelan a nosotros
pidiendo solidaridad y ayuda.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: El Señor nos ha dicho: “Pidan y se les dará; busquen y hallarán; llamen y se les abrirá.” Porque Dios es bueno y lleno de misericordia. Que su bendición bondadosa, la del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.
