DECIMONOVENA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MARTES
EL MAYOR EN EL REINO
Otras Celebraciones para este Día:
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Oh Dios, tú eres grande y santo:
Tú te inclinaste y rebajaste hacia nosotros,
Pueblo falible y limitado,
y tienes preferencia por los niños y los humildes.
Danos un corazón de niño;
que seamos sencillos, humildes y receptivos,
confiados y crédulos,
para que nos volvamos sabios con tu sabiduría
y vayamos creciendo hasta la medida humana perfecta
de Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
Dios dice a Ezequiel que tiene que comer el rollo con las profecías escritas para proclamar al Pueblo de Dios. Esto simbólicamente significa que tiene que llenarse interiormente con su mensaje. Éste sabe amargo porque contiene amargas declaraciones, al tener que persuadir al pueblo de afrontar la verdad de sus infidelidades. Pero al mismo tiempo el mensaje sabe dulce y sabroso al profeta, ya que asume su misión sin protesta, porque está cumpliendo su deber.
Y tú, Hijo de hombre, oye lo que te digo: ¡No seas rebelde, como ese pueblo rebelde! Abre la boca y come lo que te doy.
Vi entonces una mano extendida hacia mí, con un rollo.
Lo desenrolló ante mí: estaba escrito por ambos lados; tenía escritos cantos fúnebres, lamentos y amenazas.
Misión del profeta
Y me dijo: –Hijo de hombre come lo que tienes ahí; cómete este rollo y vete a hablar a la casa de Israel.
Abrí la boca y me dio a comer el rollo,
diciéndome: –Hijo de hombre, alimenta tu vientre y sacia tus entrañas con este rollo que te doy. Lo comí y su sabor en la boca era dulce como la miel.
Y me dijo: –Hijo de hombre, anda, vete a la casa de Israel y diles mis palabras,
Salmo Responsorial
Salmo 118, 14. 24. 72 103. 111. 131
R. (103a) Tus mandamientos, Señor, son mi alegría.
Me gozo más cumpliendo tus preceptos
que teniendo riquezas.
Tus mandamientos, Señor, so mi alegría;
ellos son también mis consejeros. R.
R. Tus mandamientos, Señor, son mi alegría.
Para mí valen más estimo tus enseñanzas
que miles de monedas de oro y plata.
¡Qué dulces al paladar son tus promesas!
Más que la miel en la boca. R.
R. Tus mandamientos, Señor, son mi alegría.
Tus preceptos son mi herencia perpetua,
la alegría de mi corazón.
Hondamente suspiro, Señor,
por guardar tus mandamientos. R.
R. Tus mandamientos, Señor, son mi alegría.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Tomen mi yugo sobre ustedes, dice el Señor,
y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón.
R. Aleluya.
Evangelio
Para Jesús, un niño cuenta mucho, ya que Dios ama lo sencillo y pequeño. Los niños son los mayores en el Reino de Dios a causa de su sabiduría sencilla, su falta de pretensión, su espontaneidad y su humildad. Los pecadores están también entre los pequeños, pero en diferente sentido… Sin embargo, ninguno de ellos debe perderse. En nosotros también debería sobrevivir el niño que llevamos dentro. ¿No estamos poniendo obstáculos en el camino del Reino a causa de nuestra sofisticación y de nuestras pretensiones?
¿Quién es el más importante?
En aquel tiempo los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron:
—¿Quién es el más grande en el reino de los cielos?
Él llamó a un niño, lo colocó en medio de ellos
y dijo:
—Les aseguro que si no se convierten y se hacen como los niños, no entrarán en el reino de los cielos.
El que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos.
Y el que reciba en mi nombre a uno de estos niños a mí me recibe.
Parábola de la oveja perdida
Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños. Pues les digo que sus ángeles en el cielo contemplan continuamente el rostro de mi Padre del cielo.
¿Qué les parece? Supongamos que un hombre tiene cien ovejas y se le extravía una: ¿no dejará las noventa y nueve en el monte para ir a buscar la extraviada?
Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella que por las noventa y nueve no extraviadas.
Del mismo modo, el Padre del cielo no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños.
Oración de los Fieles
– Por los que son “mayores”, de mayor “poder”, en la Iglesia, para que sirvan con gran entrega a los más vulnerables, roguemos al Señor.
– Por todos nosotros, para que, como Jesús, nos ocupemos de los niños, especialmente de todos los que son vulnerados en sus derechos, roguemos al Señor.
– Por lo que trabajan en instituciones de acción social, para que puedan proporcionar amparo, protección y mucho amor a los niños más necesitados, huérfanos, con hambre, rechazados, abandonados, migrantes, enfermos, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre nuestro:
Tu hijo Jesucristo renunció voluntariamente
a todos los honores y privilegios divinos
para hacerse uno de nosotros
y morir nuestra misma muerte.
Él se nos da aquí de nuevo, en la eucaristía,
en la forma de un humilde trozo de pan.
Danos la actitud de Jesús:
que seamos humildes y respetuosos
ante ti y ante los hermanos,
y siempre disponibles
a todas las llamadas y necesidades.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Nadie tan grande como tú
se ha hecho a sí mismo tan pequeño como tú;
nadie tan distante como tú
se ha hecho a sí mismo
tan cercano a nosotros, en nuestra debilidad,
como tú, en tu Hijo Jesucristo.
Danos la gracia de ver y acoger a tu Hijo
aquí en esta eucaristía y en la vida de cada día.
Haznos discretos y respetuosos ante ti y ante los hermanos,
movidos por la confianza, esperanza y alegría,
como Cristo Jesús, tu Hijo, nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: En el evangelio de hoy, Jesús nos exige cambiar y hacernos como niños pequeños. No es una invitación a ser pueriles sino a aprender de los niños a ser espontáneos y confiados hacia Dios y hacia los otros, llenos de admiración y gratitud, y anhelando y trabajando por todo lo bueno. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
