Los profetas y el profeta.

El profeta ve con horror cómo la mediación religiosa desempeña un papel ambiguo. ¿Cómo puede haber profetas que hablen según sus propios intereses? Mientras el sistema que condena a Miqueas les llene el estómago, ellos anuncian paz; pero si no les es ventajoso, le declaran la guerra santa (5). Con la Palabra de Dios no se puede jugar a mantener una pretendida neutralidad o imparcialidad, por una razón muy simple: el Dios bíblico, el Dios de Jesús, no es ni neutro ni imparcial. A lo largo de la Escritura, Dios se revela como alguien decididamente a favor del empobrecido y del oprimido; así se reveló al pueblo del éxodo, en el desierto, en tierra de Canaán; así se revela por medio de los verdaderos profetas; así se revela en Jesús; así se revela en la primitiva comunidad apostólica; así quiere seguir revelándose en las comunidades cristianas de todos los tiempos.

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