Segunda denuncia.

Dirigida a los jefes y dirigentes de Jacob e Israel. Se trata de una denuncia muy similar a la primera, en la medida en que tiene por objeto desenmascarar la injusticia social promovida desde la propia estructura. El profeta ve con asombro cómo el pobre es cada día más expoliado; sus gobernantes actúan como carroñeros.

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