No es de extrañar que, entre tantos hijos de Jacob, surjan diferencias y discrepancias. Lo que llama la atención es que precisamente uno de los hermanos menores sea la causa del conflicto intrafamiliar. José manifiesta en sus sueños una tendencia y un deseo de dominar a sus hermanos (7s) e incluso a sus propios padres (9s), lo cual aumenta la envidia y el odio de sus hermanos (8-11), granjeados, además, por la especial predilección de su padre (4). La reacción de sus hermanos es eliminarlo (20), pero en medio de todo hay algo de respeto por la vida, y eso es, en definitiva, lo que salva a José de la muerte (21-26).
