El amor de Cristo.

Pablo escribe esta súplica de rodillas, en actitud de profunda adoración. Su plegaria es rica y densa de significado y, quizás por eso, difícil de traducir. Pablo pide por los efesios, pero parece como si tuviera delante a toda la familia humana, en su múltiple pluralidad de comunidades, religiones, culturas y naciones. Con un sugerente juego de palabras, el apóstol dice que la identidad de Dios como Padre –«pater» en griego–, es la raíz última que fundamenta y sostiene y «de quien procede toda paternidad» –«patriá» en griego–, «en el cielo y en la tierra» (15).

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