Unidad del cuerpo.

Pablo comienza la parte exhortativa de la carta, hablando con la autoridad que le otorgan los sufrimientos y la prisión por Cristo. Si Dios ha reunido a todos los hombres y mujeres en un único plan de salvación, en lo más íntimo de la vocación cristiana está el compromiso con la unidad. Ésta se expresa en comportamientos concretos y prácticos: humildad, modestia, paciencia, tolerancia mutua; es decir, virtudes que favorecen el amor. Pablo, además, nos dice cosas importantes. Primera: que los líderes de la comunidad no se autoelijan; los da el Señor. Segunda: que ser obispos y presbíteros no es un cargo de privilegio para vivir separados de los demás, sino un ministerio de servicio permanente a la comunidad.

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