VIGESIMOTERCER SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO VIERNES
OJOS CLAROS y LIMPIOS
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú eres justo y santo,
y, sin embargo, eres paciente y tolerante con nosotros.
Pero nosotros, aun tardos en aprender, somos discípulos
de nuestro único Maestro, Jesucristo.
Él vio las faltas de la gente,
pero había venido no para condenar
sino para perdonar y salvar.
Te pedimos, Señor:
Danos ojos limpios y claros para mirar
dentro de nuestro corazón y nuestra conciencia,
pero empáñalos tenuemente con las sombras de tu Amor
cuando veamos las faltas de los que nos rodean.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
Pablo dice que ha puesto su vida al servicio del Evangelio y que, haciéndolo así, ha hecho solamente lo que supuestamente tenía que hacer. Él ha entregado el Evangelio a la gente gratuitamente. Se le dio a él como gracia, y él lo da a los otros también como gracia, como regalo entregado gratuitamente.
Anunciar la Buena Noticia no es para mí motivo de orgullo, sino una obligación a la que no puedo renunciar. ¡Ay de mí si no anuncio la Buena Noticia!
Si lo hiciera por propia iniciativa, recibiría mi salario; pero si no lo hago por propia voluntad, es que me han confiado una administración.
¿Cuál será, entonces, mi salario? Anunciar gratuitamente la Buena Noticia sin hacer uso del derecho que su anuncio me confiere.
Siendo del todo libre, me hice esclavo de todos para ganar al mayor número posible.
Me hice débil con los débiles para ganar a los débiles. Me hice todo a todos para salvar por lo menos a algunos.
Y todo lo hago por la Buena Noticia, para participar de ella.
¿No saben que en el estadio todos corren, pero uno solo recibe el premio? Corran entonces para conseguirlo.
Los que compiten se controlan en todo; y ellos lo hacen para ganar una corona corruptible, nosotros una incorruptible.
Por mi parte, yo corro, pero no sin conocer el rumbo; lucho, pero no dando golpes al aire.
Sino que entreno mi cuerpo y lo someto, no sea que, después de predicar a los otros, quede yo descalificado.
Salmo Responsorial
R. (2) Qué agradable, Señor, es tu morada.
Anhelando los atrios del Señor
se consume mi alma.
Todo mi ser de gozo se estremece
y el Dios vivo es la causa. R.
R. Qué agradable, Señor, es tu morada.
Hasta el gorrión encuentra casa
y la golondrina un lugar para su nido,
cerca de tus altares,
Señor de los ejércitos, Dios mío. R.
R. Qué agradable, Señor, es tu morada.
Dichosos los que viven en tu casa,
te alabarán para siempre;
dichosos los que encuentran en ti su fuerza
y la esperanza de su corazón. R.
R. Qué agradable, Señor, es tu morada.
El Señor es sol y escudo,
Dios concede favor y gloria.
El Señor no niega sus bienes
a los de conducta intachable. R.
R. Qué agradable, Señor, es tu morada.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Tu palabra, Señor, es la verdad;
santifícanos en la verdad.
R. Aleluya.
Evangelio
El evangelio de hoy considera todo lo referente al fenómeno de la visión: los ciegos no pueden mostrar el camino a otros; los ojos heridos distorsionan lo que ven en otros y no pueden ver sus propios defectos. ¿Habríamos de tener nosotros una ceguera “amable y comprensiva” para las faltas de los otros? Miremos primero dentro de nuestros corazones; éste es quizás el camino para amar un poco más a los hermanos.
Ciego, guía de ciegos
Y añadió una comparación:
—¿Podrá un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en un hoyo?
El discípulo no es más que el maestro; cuando haya sido instruido, será como su maestro.
¿Por qué te fijas en la pelusa que está en el ojo de tu hermano y no miras la viga que hay en el tuyo?
¿Cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, déjame sacarte la pelusa de tu ojo, cuando no ves la viga del tuyo? ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu ojo y entonces podrás ver claramente para sacar la pelusa del ojo de tu hermano.
Oración de los Fieles
– Para que Jesús muestre el camino a seguir a los que honestamente buscan la verdad y la bondad, y que falsos líderes no los desorienten ni engañen, roguemos al Señor.
– Para que Jesús muestre el camino a seguir a los que condenan fácilmente a los otros, y a los que no están dispuestos a perdonar y a aceptar con bondad a los demás, roguemos al Señor.
– Para que Jesús nos muestre el camino a seguir y que aprendamos a percibir el mal que está en nosotros y no condenar a los demás, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Tu Hijo Jesucristo
hizo brillar su luz en nuestra oscuridad;
él abrió los ojos de los ciegos.
Danos, como tu mejor don,
a tu Hijo aquí en esta eucaristía,
para que abra nuestros ojos
a tu amor que perdona
y a tu bondad, presente y perceptible
en la gente que nos rodea.
Concédenos todo esto
en nombre de Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre nuestro:
Tú nos has permitido a todos nosotros,
aun con nuestras faltas y hábitos molestos,
participar en esta eucaristía,
banquete de hermandad y unidad
de Jesucristo tu Hijo.
Ayúdanos a aceptarnos mutuamente
también en la vida de cada día,
y a cubrir los defectos de los otros
con el suave manto de la comprensión y el amor.
Que sepamos vencer al mal con el bien
y traer tu paz a esta nuestra tierra,
por el poder de Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Los ojos que no buscan el mal en los otros son como los ojos de Dios. Él no es como un policía que esté al acecho para cazarnos cuando nos comportamos mal. Él perdona y sana. Que el Dios todopoderoso los bendiga, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
